Una excelente noticia para el país: los ciudadanos argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, quienes habían sido detenidos en Libia mientras participaban de una misión humanitaria con destino a Gaza, recuperaron su libertad. El canciller Pablo Quirno confirmó este miércoles que ambos ya se encuentran en Turquía, a la espera de regresar a la Argentina.
Giménez y Aguilera, oriundos de Mendoza, habían sido arrestados el pasado 24 de mayo en la zona de Sirte, a casi 500 kilómetros de la capital Trípoli. Desde allí fueron trasladados a Bengasi, al este del país, hasta que finalmente fueron expulsados y pudieron viajar a Estambul, donde fueron recibidos por un equipo diplomático argentino.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y la Embajada Argentina en Túnez, llevó adelante intensas gestiones desde el día de su detención. Estas acciones incluyeron el desplazamiento del Cónsul argentino a Bengasi y la colaboración con países amigos, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) y el Comité Internacional de la Cruz Roja, lo que resultó clave para su liberación. El canciller Quirno enfatizó que la Cancillería trabajó con la cautela que la complejidad del caso y el contexto jurídico-político ameritaban, sin hacer política ni espectáculo con la situación de los compatriotas.
María Paula Giménez, de 42 años, es psicóloga, y Lucas Aguilera, de 49, es médico veterinario. Ambos son directores de investigación de la agencia de noticias Nodal y poseen una vasta trayectoria en militancia social, investigación periodística y defensa de los derechos humanos, lo que los impulsó a sumarse a esta misión. Su recorrido se inició en Estambul, continuó hacia Trípoli y se sumaron a la caravana internacional, que, a pesar de contar con documentación y apoyo local, fue interceptada.
El convoy del que formaban parte, el Convoy Terrestre Global Sumud Maghreb, estaba integrado por más de 200 personas de 25 países, incluyendo profesionales de diversas áreas y voluntarios civiles, además de vehículos logísticos y asistencia especializada. Su objetivo era llegar al paso fronterizo de Rafah para exigir el ingreso seguro de ayuda humanitaria y denunciar el bloqueo impuesto sobre Gaza. La detención en territorio libio tomó por sorpresa a la delegación, ya que las dificultades se esperaban más cerca de la frontera con Egipto y Gaza.
Tras recuperar la libertad, Lucas Aguilera describió los “días durísimos” que vivieron, pero destacó la unión y la fortaleza que surgieron entre los diez detenidos, a quienes denominaron “los diez del Magreb”, superando las barreras idiomáticas y culturales. Las organizaciones sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos que acompañaron el proceso celebraron la liberación, pero advirtieron sobre la gravedad de lo ocurrido, calificando la detención como un “secuestro” arbitrario de personas que participaban en una misión civil y humanitaria.
Fuente original: Infobae

