La reciente y lamentable muerte de Noelia Maximino, una turista española de 31 años, en el Parque Nacional Natural Tayrona, Colombia, ha sacado a la luz una alarmante red de transporte marítimo informal y peligroso. La joven falleció cuando la lancha en la que viajaba, junto a más de veinte personas, se dio vuelta en el sector de Cabo San Juan. Las autoridades confirmaron que la embarcación operaba sin autorización y cobraba a los turistas alrededor de 100.000 pesos colombianos por persona por el viaje.
Según las primeras investigaciones, la lancha habría zarpado sin cumplir con ninguna de las condiciones de seguridad obligatorias para el transporte de pasajeros. Testimonios recabados por medios locales sugieren que había serias dudas sobre el estado de la embarcación antes de iniciar el recorrido y, lo más preocupante, es que no todos los ocupantes contaban con chalecos salvavidas disponibles. A pesar de estas graves deficiencias, el viaje fatal se puso en marcha.
Este trágico suceso ha destapado un problema mucho más profundo: la proliferación de lanchas que captan turistas en zonas no habilitadas, ingresan al Tayrona por rutas irregulares y logran evadir los controles marítimos. Para los visitantes que llegan por primera vez al parque, resulta prácticamente imposible diferenciar entre un servicio formal y uno ilegal, lo que los expone a riesgos inminentes. El capitán de fragata Julio Monroy, director de la Dirección Marítima en Santa Marta, enfatizó que los controles de seguridad se realizan exclusivamente en embarcaderos autorizados, donde se inspeccionan las naves y las condiciones de salida, algo que la lancha siniestrada eludió por completo.
Las autoridades investigan no solo las condiciones técnicas de la embarcación y la cantidad de pasajeros que transportaba, sino también por qué se inició el recorrido sin los elementos de seguridad mínimos. Se sospecha que Noelia fue una de las últimas en abordar y para ese momento ya no quedaban chalecos para todos. Además, un hecho que aumentó las sospechas es que, tras el accidente, la embarcación fue rápidamente retirada y sus piezas fundamentales, como el casco y el motor, desaparecieron, dificultando la investigación. Desde Parques Nacionales Naturales se recordó que existen rutas marítimas reguladas y seguras desde Santa Marta, El Rodadero y Taganga.
Este caso pone de manifiesto el grave peligro que corren los turistas al contratar traslados que, aunque parezcan legítimos, carecen de las garantías de seguridad que ofrecen los servicios autorizados. Parques Nacionales ha instado a los viajeros a verificar siempre los permisos antes de comprar cualquier recorrido marítimo y a prestar atención a las advertencias sobre la navegación desde sectores no autorizados. La Gobernación del Magdalena, junto a otras entidades, ha convocado una mesa técnica para reforzar los protocolos de seguridad y mejorar la respuesta ante futuras emergencias marítimas, buscando evitar que tragedias como la de Noelia Maximino se repitan.
Fuente original: Infobae


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