El Callao volvió a ser protagonista de un violento hecho de inseguridad que dejó en vilo a vecinos y transeúntes. El pasado jueves 14 de mayo, alrededor de las 4:40 de la tarde, un grupo de ocho individuos con el rostro cubierto interceptó una camioneta blanca en plena avenida Conde de Lemos, una de las arterias más concurridas del primer puerto peruano, y abrió fuego en plena vía pública.
Las cámaras de seguridad del área quedaron como testigos silenciosos de la planificación detrás del ataque. Los registros muestran que los agresores utilizaron tres vehículos distintos para rodear completamente a la camioneta objetivo, aprovechando un tramo angosto de apenas dos carriles para dejarla sin salida posible.
De acuerdo con las imágenes, el vehículo blanco circulaba a baja velocidad cuando llegó a la altura de un rompemuelles. Fue ahí donde se activó la emboscada: un auto se posicionó de frente para cortar el avance, otro se ubicó detrás para eliminar toda opción de retroceso, y un tercero se colocó a la derecha completando el cerco. En cuestión de segundos, el conductor quedó completamente atrapado.
Apenas consolidado el bloqueo, varios de los encapuchados bajaron de los autos y dispararon contra la camioneta. Se contabilizaron al menos seis detonaciones, cuyo sonido desató el pánico en la zona: peatones corrieron en distintas direcciones y conductores intentaron alejarse a toda velocidad del lugar.
Uno de los episodios más llamativos del ataque ocurrió cuando uno de los atacantes logró abrir la puerta del conductor. Sin embargo, una maniobra imprevista del chofer pareció desconcertar al grupo, que comenzó a dispersarse de forma apresurada: algunos escaparon en los autos que habían utilizado para el cerco, mientras otros huyeron a pie en distintas direcciones.
A pesar de la lluvia de balas, el conductor logró poner en marcha la camioneta y alejarse del lugar a gran velocidad, lo que hace suponer que sobrevivió al atentado. Sin embargo, hasta el momento del cierre de este informe no se había confirmado oficialmente su estado de salud, ni si viajaba acompañado al momento del hecho.
Por la forma en que fue ejecutada la acción —con múltiples vehículos, coordinación entre los atacantes y rapidez de ejecución—, las autoridades barajan como hipótesis principal que se trataría de un ajuste de cuentas o un ataque dirigido contra alguien vinculado a organizaciones delictivas.
Minutos después de la balacera, efectivos de la Policía Nacional del Perú llegaron al lugar alertados por los vecinos, acordonaron la zona e iniciaron las primeras diligencias, entre ellas el análisis de las cámaras de seguridad y la recolección de evidencias. En el lugar se hallaron seis casquillos de bala. Llamativamente, hasta el momento ninguna de las víctimas se presentó ante las autoridades para realizar una denuncia formal, lo que profundiza los interrogantes sobre el trasfondo del episodio.
Fuente original: Infobae

