La reciente actividad sísmica que sacudió distintas zonas de América Latina, incluyendo un doblete de temblores en Venezuela y el potente sismo de magnitud 7.4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto, generó una comprensible preocupación entre los habitantes de México. Mucha gente se preguntó si estos movimientos telúricos podrían desencadenar un temblor de gran magnitud en su propio territorio, dada la cercanía regional y la ubicación compartida en una zona de alta actividad geológica.
Sin embargo, los especialistas en sismología hacen un llamado a la calma. Contrario a la creencia popular de un posible «efecto dominó», la ciencia indica que el terremoto colombiano no tiene la capacidad de provocar directamente un sismo en México. La razón principal radica en que, a pesar de compartir el conocido «Cinturón de Fuego del Pacífico», ambos países están separados por más de 3.000 kilómetros y sus eventos sísmicos responden a sistemas tectónicos bien diferenciados. Mientras el sismo en Colombia se vincula con la Placa de Nazca, la actividad en México es resultado de la interacción entre las placas de Cocos y Norteamericana, según datos de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El «Cinturón de Fuego del Pacífico» es una vasta franja geológica de unos 40.000 kilómetros que bordea el océano Pacífico, famosa por su intensa actividad sísmica y volcánica. En esta zona interactúan varias placas tectónicas, como la del Pacífico, Nazca, Cocos, Norteamericana y Sudamericana, lo que explica la frecuencia de terremotos y erupciones. Tanto México como Colombia se encuentran dentro de este cinturón. México experimenta alta sismicidad por la interacción de las placas de Cocos y Norteamericana, lo que se traduce en volcanes activos como el Popocatépetl. Por su parte, en Colombia, la actividad sísmica y volcánica se debe principalmente a la interacción de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, generando sismos frecuentes en el oeste y sur del país.
Aunque algunos expertos reconocen un fenómeno raro llamado «disparo dinámico», donde las ondas de un gran terremoto podrían alterar fallas lejanas bajo mucha tensión, no hay evidencia científica que vincule el reciente sismo en Colombia con un posible evento destructivo en México. Los sismólogos son claros: la actividad sísmica en cada nación es consecuencia de su propia configuración tectónica y no depende de los movimientos en países distantes. Además, la ciencia actual no posee métodos confiables para predecir con exactitud la fecha, lugar o magnitud de un terremoto, por lo que los eventos recientes en Colombia no constituyen una alerta directa para otras naciones de la región.
Fuente original: Infobae




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