Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, anunció durante una rueda de prensa en la Casa Blanca que su país bloqueará el paso de petroleros chinos que transportan petróleo iraní por el estrecho de Ormuz. El funcionario enfatizó que China no podrá obtener petróleo iraní, aunque sí podrá acceder a otros tipos de petróleo.
La amenaza se enmarca en las sanciones internacionales contra Irán, que buscan limitar su capacidad para exportar petróleo. El estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el océano Índico, es una ruta crítica para el comercio global de petróleo, y su control es estratégico para Estados Unidos y sus aliados.
La medida ha generado tensiones diplomáticas, ya que China ha buscado fortalecer sus vínculos económicos con Irán en el contexto de las sanciones occidentales. Sin embargo, Estados Unidos ha reiterado su compromiso con el bloqueo, argumentando que es necesario para presionar a Irán en temas relacionados con su programa nuclear y su apoyo a grupos radicales en el Medio Oriente.
En otro desarrollo, Canadá, el Reino Unido, Australia y otros países emitieron un comunicado conjunto expresando su preocupación por la crisis humanitaria en el Líbano. El texto destacó el empeoramiento de la situación en la región, donde las hostilidades han llevado a un aumento en el desplazamiento de civiles.
La combinación de estas acciones refleja la complejidad de las relaciones internacionales en una era marcada por conflictos geopolíticos y la lucha por el control de recursos estratégicos. Mientras Estados Unidos intensifica su presión sobre Irán, la comunidad internacional aborda otros desafíos humanitarios en el Medio Oriente.

