El Gobierno nacional avanza en la definición de una nueva Ley de Semillas, un tema clave que genera gran debate en el sector agropecuario. Recientemente, representantes del Ejecutivo se reunieron con las principales entidades del campo y la industria semillera para analizar las modificaciones a la normativa vigente, buscando equilibrar el derecho de los productores a guardar sus propias semillas para futuras siembras con el reconocimiento económico a quienes desarrollan nuevas variedades.

El encuentro, que tuvo lugar en la Secretaría de Agricultura, contó con la presencia de figuras como Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, y Martín Famulari, presidente del INASE, junto a referentes de Coninagro y la Sociedad Rural Argentina. Aunque el diálogo fue calificado como constructivo y permitió acercar posiciones en varios puntos, aún persisten diferencias importantes entre las partes, especialmente en lo que respecta a quién debería pagar por el uso propio de las semillas.

Uno de los avances significativos de estas negociaciones es la propuesta de utilizar la información del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) como base para establecer los límites. Este sistema permite clasificar a los productores según su escala, registrando datos como la superficie sembrada y la producción. La idea es que esta información sirva para determinar qué productores podrán reutilizar sus semillas sin costo adicional y cuáles deberán abonar una regalía por la tecnología incorporada.

Sin embargo, el punto más conflictivo sigue siendo la ubicación de ese límite. Mientras las entidades de productores buscan que los agricultores de menor escala queden exentos del pago por uso propio, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) está evaluando la situación desde los productores más pequeños hacia arriba para definir quiénes podrían ser exceptuados. Ahora, la pelota está del lado del Gobierno, que deberá analizar toda la información y elaborar una propuesta que intentará conciliar los intereses de todos los actores involucrados, prometiendo una nueva convocatoria antes de la definición final.

Fuente original: Clarín