Tierra del Fuegono es un problema para el país, es una oportunidad mal aprovechada.
Lo digo después de más de treinta años viviendo aquí, después de haber gestionado la política industrial de esta provincia como ministro durante cuatro años y de haber pasado los últimos tres y medio conduciendo la principal cámara empresarial del sector productivo. Lo digo con evidencia, no con nostalgia ni con optimismo de ocasión. Y lo digo porque creo que hay una ventana que no va a estar abierta para siempre.
Tenemos un problema conceptual que nadie termina de nombrar con claridad: Tierra del Fuego fue pensada como territorio a desarrollar, y se desarrolló. Pero luego se gestionó y se visualizó —incluso en nuestra propia autopercepción— como un territorio de subsidios y beneficios que la Nación debía sostener.Las promociones pueden no ser eternas, y al cambiar los contextos y lograr los objetivos, deben ser repensadas y aún mejor utilizadas. El modelo de sustitución de importaciones predominó duran
Fuente original: Infobae

