El exsenador y exdirector del Departamento de Prosperidad Social (DPS) de Colombia, Gustavo Bolívar, utilizó sus redes sociales para lanzar una serie de contundentes predicciones sobre el futuro político y económico del país una vez que finalice el mandato del actual presidente, Gustavo Petro. Sus declaraciones generaron un fuerte debate y expectativa en el panorama colombiano.
Bolívar afirmó que, con la asunción del próximo mandatario, Abelardo de la Espriella, se desataría una serie de decisiones judiciales, económicas y legislativas que, según su visión, habrían estado deliberadamente frenadas durante los cuatro años de la administración progresista de Petro. El exfuncionario llegó a hablar de un presunto «golpe blando económico» que habría impedido el crecimiento durante el actual gobierno, sentenciando: «Se acordarán de mí lo que va a pasar».
Entre sus pronósticos más audaces, Bolívar anticipó la aprobación «por arte de magia» de la Reforma Pensional por parte de la Corte Constitucional, una ley que lleva dos años en estudio. También vaticinó una inminente baja en las tasas de interés por parte del Banco de la República, a diferencia de lo ocurrido durante el gobierno de Petro, cuando las tasas subieron a pesar de la disminución de la inflación. Además, predijo que el Consejo de Estado comenzaría a aprobar las declaratorias de emergencia económica que, según él, fueron reiteradamente negadas a Petro, y que el Congreso finalmente daría luz verde a reformas tributarias y leyes de financiamiento que antes rechazó.
El exsenador insistió en que estas supuestas trabas fueron parte de una estrategia para obstaculizar la gestión de Petro, insinuando que los mismos actores que las bloquearon ahora las facilitarían para el nuevo gobierno. Sus afirmaciones pintan un escenario de manipulación política y económica detrás de las decisiones de las altas esferas del poder en Colombia.
Finalmente, Bolívar también se refirió a las elecciones presidenciales, reiterando sus denuncias de fraude y anunciando una «oposición serena y seria» desde la educación. Convocó a la creación de una «escuela de formación política» para construir una resistencia ante lo que considera una «nueva etapa» en la vida republicana de Colombia, que divide al país entre la felicidad de una mitad y la preocupación de la otra.
Fuente original: Infobae


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