El gobierno colombiano, encabezado por Gustavo Petro, ha presentado una propuesta de reforma tributaria que incluye un controvertido aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los vehículos híbridos. La medida busca elevar la alícuota preferencial del 5% al 19%, equiparándola con la tarifa general que rige para otros automotores. Esta iniciativa, parte de un paquete más amplio para recaudar 21,9 billones de pesos para 2027, generó un fuerte rechazo en diversos sectores del país.
La defensa de Petro se centra en el argumento de que los vehículos híbridos, a pesar de su percepción de ser ecológicos, no contribuyen significativamente a la mitigación del cambio climático. Según el mandatario, la política tributaria debe enfocarse en incentivar tecnologías verdaderamente sostenibles y libres de emisiones, y no mantener beneficios para aquellas que, a su juicio, no cumplen con ese estándar ambiental. Esta postura busca revisar los tratamientos fiscales diferenciales que hoy benefician a estos automóviles.
Sin embargo, la propuesta no ha pasado desapercibida. Críticos políticos y empresariales señalaron una aparente contradicción, ya que el propio gobierno ha impulsado discursos y políticas de transición energética. La exsenadora María Fernanda Cabal fue una de las voces más fuertes en contra, calificando la medida como una “última cuenta de cobro” del gobierno y acusando a Petro de gravar los autos híbridos mientras “presume de transición energética”.
El proyecto de ley no solo impacta al sector automotor, sino que también plantea subir el IVA del 5% al 19% para conciertos y eventos deportivos, añadiendo más puntos de fricción al debate. La discusión actual en el Congreso colombiano se divide entre la necesidad fiscal de aumentar los ingresos del Estado y la coherencia de las políticas de incentivo ambiental. Si la reforma avanza, los vehículos híbridos se encarecerán notablemente, marcando un nuevo capítulo en la política económica y ambiental de Colombia.
Fuente original: Infobae

