Valladolid, 19 may (EFE).- Las maderas crujen a cada paso, las palomas, únicas moradoras ahora del inmueble, alzan el vuelo alertadas y en el suelo, los cascotes del último derrumbe: es el convento de San Bernardino de Siena, de Cuenca de Campos (Valladolid), uno de los ejemplos más extremos de cómo el abandono y despoblación acaban convirtiendo el patrimonio en ruina.
Ubicado en el corazón de Tierra de Campos, uno de los epicentros de la denominada España vacía, una parte importante del antiguo convento de este municipio de no más de 190 habitantes es hoy un escombro que espera una intervención de urgencia o, de lo contrario, sufrirá nuevos derrumbes como los registrados en febrero de 2025 y 2026, cuando las lluvias provocaron el colapso de parte de sus muros y la bóveda de su iglesia.
«Cada vez que vengo se me saltan las lágrimas», confiesa a EFE Marco Antonio Garcés, arquitecto ya jubilado y patrono de la Fundación Rehabilitar Tierra de Campos, que hace de guía y compara en una foto
Fuente original: Infobae
