Una compleja investigación de las fuerzas de seguridad argentinas culminó con la desarticulación de una organización criminal chino-argentina dedicada al narcotráfico internacional y al contrabando. La banda, que operaba desde Argentina con destino al Sudeste Asiático, fue descubierta tras seguir la pista de una «mula» detenida en Ezeiza con casi siete kilogramos de cocaína. El operativo reveló un hallazgo inédito en el país: 629 pastillas de catinona sintética, una potente y riesgosa sustancia conocida en el ambiente narco como «sales de baño».
El descubrimiento de esta droga, que comparte características con el éxtasis (MDMA) pero es considerablemente más peligrosa y potente, se produjo en un allanamiento en el barrio porteño de Monserrat. Fuentes judiciales indicaron que, si bien existen antecedentes aislados como el hallazgo de pentinola (de la familia de las catinonas) en Córdoba en 2026 o 85 comprimidos en Posadas en 2022, esta es la primera vez que se incauta una cantidad tan significativa de catinona sintética, lo que encendió las alarmas de las autoridades.
La investigación, a cargo del Juzgado Penal Económico N°2, permitió identificar a varios integrantes de la red. Fue detenido el líder de la organización, de nacionalidad china, quien era el responsable operativo, coordinaba el lavado de dinero y servía de enlace con la rama internacional. También se apresó a un socio argentino, un supuesto empresario que actuaba como nexo logístico, proveedor de infraestructura y testaferro. Además, se identificaron a otros cómplices y empresas como Asiabridges y Anguila del Mundo S.A., usadas como pantalla para las operaciones ilícitas.
Las catinonas sintéticas derivan de la catinona natural, un alcaloide presente en la planta Catha edulis (khat), tradicionalmente usada como estimulante en África oriental. Sin embargo, las versiones sintéticas representan una nueva generación de psicoactivos con una elevada peligrosidad. Su acción estimulante sobre el sistema nervioso central es significativamente más intensa que la del MDMA, aumentando exponencialmente el riesgo de intoxicaciones graves y cuadros psiquiátricos severos.
Los efectos de estas sustancias son impredecibles; incluso pequeñas modificaciones en su estructura química pueden generar diferencias sustanciales en su potencia y reacción en el organismo. Su consumo se asocia con agitación extrema, delirios, alucinaciones, comportamiento violento y psicosis aguda. Además, incrementan el riesgo de hipertensión severa, arritmias, infarto, ACV e hipertermia fatal. Dada su elevada capacidad de generar dependencia y la dificultad para su detección, las catinonas sintéticas son consideradas una amenaza superior al MDMA tradicional por las agencias de control y salud pública.
Fuente original: Infobae

