Mientras la selección de Portugal avanza con determinación en el Mundial 2026, sus victorias y cada paso en el campo de juego llevan consigo una carga emocional profunda. El equipo luso no solo compite por la gloria deportiva, sino que también honra la memoria de Diogo Jota y su hermano André Silva, quienes trágicamente perdieron la vida en un accidente automovilístico hace exactamente un año. La presencia de Jota, a quien apodan el “jugador número 27”, se siente en cada concentración y en cada partido, uniendo al plantel en un propósito que va más allá del fútbol.
Uno de los momentos más conmovedores se vivió tras la ajustada victoria por 2-1 frente a Croacia en los dieciseisavos de final. La fecha de aquel encuentro coincidió con el primer aniversario del fallecimiento de Jota y, de manera aún más impactante, fue contra el mismo rival al que el delantero del Liverpool le había marcado su último gol con la camiseta nacional. Tras el pitido final, Cristiano Ronaldo, con la emoción a flor de piel, levantó una camiseta con el dorsal 21, mientras todo el equipo posaba unido en el césped, una imagen que rápidamente conmovió al mundo. “Sabemos que está con nosotros y lo único que tenía sentido hoy era ganar para rendirle homenaje de la mejor manera posible. Ganamos por nosotros, por Diogo y por Portugal”, expresó el capitán portugués.
El entrenador Roberto Martínez, al frente de Portugal desde 2023, también compartió el sentimiento general del equipo. En sus declaraciones post-partido, el técnico español no pudo evitar remarcar la serie de coincidencias que rodearon el encuentro: “Nos hemos clasificado para los octavos de final en el día en que honramos a Diogo Jota y a André Silva. Y, además, jugamos contra Croacia, la última selección a la que Diogo le marcó su último gol con Portugal. Y un 2-1, con el número 21 de Diogo Jota”, detalló, visiblemente impactado por los acontecimientos.
Los homenajes a Diogo Jota se han convertido en una constante a lo largo de todo el Mundial. Antes de cada partido, su imagen se proyecta en las pantallas gigantes del estadio durante la entonación del himno nacional, mientras los futbolistas saltan al campo luciendo una muñequera especial con su nombre, los colores de Portugal y el escudo de la selección. Esta emotiva iniciativa, propuesta por el primer ministro portugués Luís Montenegro, fue adoptada con entusiasmo por todo el plantel. Los padres de Diogo, Joaquim e Isabel, estuvieron presentes en el debut de Portugal, secándose las lágrimas desde la tribuna al presenciar el tributo a sus hijos.
El sentir del vestuario es unánime. Bruno Fernandes, antes del inicio del torneo, resumió el afecto que Jota dejó en sus compañeros: “Era un gran compañero, muy sensato y apasionado por el fútbol y nuestro país. Todavía es parte del grupo. Y siempre lo será”. Gonçalo Ramos, autor del segundo gol ante Croacia, reforzó esta idea: “Cada día es especial porque hablamos de él todos los días. Nos da fuerza y es muy especial haber ganado hoy”. Incluso Roberto Martínez lo incluyó como jugador honorífico en la convocatoria, afirmando: “Diogo es nuestro sol y nuestra luz. Queremos ganar el Mundial para él”.
Entre los tributos más personales, destaca el de Rubén Neves, uno de los amigos más cercanos de Jota. Compartieron vestuario en Oporto, los Wolves y la selección. Neves, quien ayudó a portar el féretro en el funeral, lleva tatuada en su pantorrilla izquierda una imagen abrazando a su amigo, vestido con la camiseta de Portugal y el dorsal 21, un recordatorio permanente de un lazo que ni la muerte pudo romper.
Fuente original: Infobae

