El informe del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reveló que la tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica Argentina fue utilizada para gastos en hoteles, restaurantes, free shops y hasta servicios de peluquería, según datos publicados. Estas irregularidades surgieron tras la renuncia de Demian Reidel, exdirector de la empresa, quien fue acusado de sobreprecios y manejo irregular de fondos.
Reidel negó en redes sociales que los gastos registrados fueran personales, aunque no desmintió que ocurrieran durante su gestión. Por su parte, el nuevo director, Juan Martín Campos, afirmó que se discontinuó el uso de tarjetas corporativas para viajes con el objetivo de «simplificar, transparentar y centralizar» los recursos del canon diario.
Entre los gastos documentados figuran extracciones en efectivo por más de $56 millones, compras en cadenas internacionales como Airbnb y Heinemann, y servicios de playa en Valencia. La empresa, que opera las centrales nucleares de Embalse y Atucha, enfrenta críticas por un contrato tecnológico que pasó de $600.000 a $7 millones, generando dudas sobre su transparencia.
El Ministerio de Economía, que controla la empresa, autorizó recientemente la venta del 44% de su capital, manteniendo el Estado con el 51% y un 5% para la planta laboral. La noticia de la designación de Ezequiel Acuña, de 23 años, como subgerente de Responsabilidad Social Empresaria, también generó polémica por su vinculación con un medio de comunicación alineado con la gestión actual.
Las denuncias y suspensión de directivos marcan un clima de tensión en Nucleoeléctrica Argentina. La falta de transparencia en gastos corporativos y contrataciones pone en duda la gestión de recursos públicos, reclamando una mayor supervisión y auditoría independiente para garantizar la eficiencia y ética en la administración estatal.

