Antonella tiene nueve años y volvió a correr después de atravesar una de las etapas más difíciles de su vida. La menor, paciente del Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR) de Essalud, participó en la maratón “Corre por el Corazón 2026”, cinco meses después de recibir un trasplante cardíaco que le permitió recuperar actividades que antes representaban un gran esfuerzo.
Su historia comenzó cuando apenas tenía dos meses y medio. Una tos llevó a sus padres a buscar atención médica y los primeros exámenes revelaron la presencia de un soplo. Posteriormente, especialistas del Hospital Edgardo Rebagliati y del INCOR determinaron que padecía una cardiopatía congénita denominada ventrículo único derecho y atresia pulmonar. A los quince meses fue sometida a una intervención quirúrgica y permaneció bajo vigilancia médica.
Con el paso de los años, su condición se complicó. A los cuatro años apareció otra enfermedad y, al cumplir ocho, su estado sufrió un marcado deterioro. La saturación de oxígeno descendió hasta el 64 %, mientras que comer se convirtió en una dificultad. También se agitaba al realizar actividades cotidianas y sus labios y dedos adquirían una tonalidad morada debido a la insuficiente oxigenación de la sangre.
Ante este panorama, los especialistas analizaron la posibilidad de realizar una cirugía de corazón abierto. Sin embargo, los estudios concluyeron que Antonella no reunía las condiciones necesarias para afrontar ese procedimiento. El trasplante se convirtió entonces en la única alternativa para prolongar su vida. La familia inició una espera marcada por consultas, evaluaciones y procedimientos médicos hasta recibir una alerta compatible.
El 28 de noviembre de 2025 llegó la noticia esperada. El equipo médico informó que existía la posibilidad de disponer de un corazón para la menor. Ese mismo día fue trasladada al quirófano del INCOR, donde se realizó el trasplante. La intervención también requirió reconstruir estructuras vasculares para adaptar la anatomía de la paciente al nuevo órgano.
La recuperación estuvo marcada por complicaciones. Después de la operación, Antonella sufrió un paro cardíaco que se prolongó durante 30 minutos. Frente a esta emergencia, el equipo multidisciplinario empleó el sistema ECMO, una tecnología que brinda soporte a las funciones cardíacas y pulmonares. La pequeña permaneció diez días con el tórax abierto y pasó tres meses en la unidad de cuidados intensivos, donde recibió tratamiento por problemas renales y hepáticos.
A partir del tercer mes comenzó a despertar y dejó progresivamente la sedación. Tras cuatro meses de hospitalización, recibió el alta y pudo regresar a casa. Desde entonces, continuó con controles médicos y cuidados especializados.
Cinco meses después, el domingo último, Antonella tomó parte en “Corre por el Corazón 2026”, actividad organizada por el INCOR . Allí corrió, saludó a los asistentes y disfrutó de una jornada que para su familia simbolizó mucho más que una competencia.
“Ver a mi hija así, alegre, contenta, corriendo, saludando, disfrutando de cada día, me pone muy feliz. Una tranquilidad más que nada como madre”, expresó Silvia Lévano, madre de la menor.
El INCOR informó que, desde 2010, ha realizado 135 trasplantes cardíacos, de los cuales 16 correspondieron a pacientes pediátricos. El caso de Antonella evidencia el impacto de la donación de órganos y cómo una segunda oportunidad puede permitir que una niña vuelva a correr, jugar y mirar el futuro con esperanza.
Fuente original: Infobae
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