La reconocida actriz y cantante uruguaya-argentina, Natalia Oreiro, conmovió a sus seguidores al compartir imágenes de su reciente viaje a Machu Picchu, en Perú. Lo que hizo este viaje particularmente especial fue que se produjo 25 años después de su primera visita a la icónica ciudadela inca, y esta vez, estuvo acompañada por su pareja, Ricardo Mollo, y su hijo Merlín Atahualpa. Las fotos, publicadas en Instagram, mostraban a la familia en la cima, con el majestuoso Huayna Picchu de fondo, generando una ola de cariño y admiración entre sus fans.
Durante casi una semana, Oreiro se sumergió en la rica cultura de la región de Cusco. Lejos de los destinos turísticos habituales, la actriz exploró mercados locales, calles empedradas y se conectó con las artesanías y textiles de la zona, mostrando un genuino interés por la vida cotidiana y la historia del lugar. Sus publicaciones no solo destacaron la belleza paisajística, sino también la calidez y amabilidad de la gente peruana, un detalle que sus seguidores valoraron profundamente.
Al despedirse del país, Natalia compartió un emotivo mensaje: «Gracias hermoso Perú por estos días recorriendo tu generosa tierra y amable, culta y cálida gente. Tu historia y cultura son inigualables. Qué maravilla América Latina. Hace 25 años viajé a Cusco y Machu Picchu; poder regresar en familia fue un sueño». Este mensaje resonó especialmente entre el público peruano, que la recuerda con gran cariño desde su papel como Mily en la exitosa telenovela ‘Muñeca Brava’, reforzando el fuerte lazo que la une a la región.
Un detalle que no pasó desapercibido fue el nombre de su hijo, Merlín Atahualpa. Aunque para muchos peruanos Atahualpa evoca al último emperador inca, Oreiro aclaró que la elección fue un homenaje de Ricardo Mollo al legendario folklorista argentino Atahualpa Yupanqui, figura fundamental de la música popular rioplatense. Esta conexión cultural entre Argentina y Perú, a través de un nombre tan significativo, añadió otra capa de interés a la historia de su viaje.
Además del impacto cultural y emocional, la vestimenta de Oreiro en Machu Picchu también fue motivo de conversación. Optó por un look en capas que combinaba a la perfección con el paisaje y los textiles andinos, destacándose un sombrero de fieltro verde lima con detalles geométricos. Este viaje no solo reafirmó la vigencia de Natalia Oreiro como figura pública, sino también su capacidad para conectar con la gente y las culturas de América Latina, demostrando un interés que va más allá del mero turismo.
Fuente original: Infobae

