Economía

Línea Mortal: Deshumanización y crisis en la medicina

16/04/2026 2 min de lectura Por Redacción
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La muerte de dos residentes en una fiesta con propofol no es un episodio aislado, sino el síntoma de una crisis sistémica en el sistema de salud argentino. El psicoanalista Gustavo Fernando Bertran denuncia una deshumanización creciente que afecta a profesionales expuestos a condiciones precarias, salarios desiguales y una carga laboral excesiva.

El propofol, un anestésico que interrumpe la experiencia sensorial, se convierte en un símbolo de la fuga del dolor en un contexto donde la medicalización de la vida cotidiana avanza sin controles. La falta de regulación, la desregulación institucional y la lógica de eficiencia que reduce al sujeto a una función generan un entorno propicio para el burnout y la desprotección.

La diputada Lilia Lemoine, con frases como ‘nadie tiene por qué pagar por tus sueños’, refleja una visión que normaliza la precariedad del cuidado. Esta lógica, que coloca el valor de la vida en el mercado, deja expuesta a una población que, según Bertran, ‘no elige su vulnerabilidad, sino que la vive en un sistema que la produce.’

La organización jerárquica de los hospitales, con residentes en el rol más expuesto y menos preparado, agrava la situación. La pirámide invertida, donde los más frágiles soportan la mayor carga, no es un detalle organizativo, sino una necesidad ética que se ignora.

La crisis no se limita a la medicina: es un reflejo de una sociedad que desregula, deshumaniza y desprotege. La pregunta no es por qué ocurrió, sino qué condiciones seguimos reproduciendo para que el ‘corte real’ de la muerte siga siendo una consecuencia inevitable.