Una nueva expresión comenzó a instalarse entre los adolescentes y a multiplicarse en las redes sociales. Se trata del fenómeno “farmear el aura” . El término puede resultar extraño para muchos adultos, pero detrás de esta tendencia hay una dinámica sencilla con jóvenes que se reúnen en círculo y protagonizan pequeñas batallas de baile, en las que improvisan pasos mientras sus compañeros los alientan.
El fenómeno también comenzó a verse en Tucumán , especialmente en ámbitos escolares, y generó distintas reacciones entre docentes, padres y autoridades. En algunos establecimientos, incluso, se tomaron medidas para impedir o sancionar estas prácticas.
Para entender qué hay detrás de esta nueva moda, la psicóloga Luciana Fernández Morales (MP 3669) explicó a LA GACETA que la expresión tiene su origen en el lenguaje de los videojuegos. “Farmear viene de farming, de un concepto de videojuegos que es como cosechar, como juntar, y el aura los adolescentes le llaman al carisma”, explicó.
La práctica consiste en formar un círculo y hacer pasar a los participantes de a dos para que improvisen una especie de duelo de baile. Cada uno intenta destacarse con sus movimientos y ocurrencias, mientras el resto observa, acompaña y alienta.
Aunque para muchos adultos puede tratarse simplemente de otra tendencia viral, Fernández Morales considera que la actividad cumple una función social importante entre los adolescentes.
“Son estas cosas que hacen los adolescentes, que se ponen de moda, que los ayudan a pertenecer, que los ayudan a expresarse”, sostuvo.
La especialista comparó el fenómeno con otras expresiones juveniles que surgieron en diferentes épocas y que también funcionaron como espacios de identificación y pertenencia. En ese sentido, mencionó las antiguas batallas de break dance y otras tendencias que se instalaron entre los jóvenes de generaciones anteriores.
Uno de los aspectos que generó mayor debate es el traslado de estas batallas a los recreos escolares. En lugar de permanecer concentrados en sus teléfonos, los estudiantes se reúnen y participan de una actividad colectiva.
Para Fernández Morales, este punto resulta particularmente significativo. “Estamos en una época donde los chicos solo están con el teléfono. En los recreos se los ve a todos sentados en el patio, cada uno con su celular”.
Por eso considera que estas prácticas pueden favorecer la interacción presencial y ayudar especialmente a quienes tienen dificultades para integrarse. “Esta actividad donde dejamos el teléfono, donde hay un contacto cara a cara, donde muchos chicos quizás que les cuesta sociabilizar e integrarse pueden sacarse la vergüenza, ayuda mucho a la autoestima”, explicó.
Según la psicóloga, el reconocimiento de los compañeros también puede tener un efecto positivo. Un adolescente que se anima a entrar al círculo, improvisar un movimiento y recibe el aplauso de los demás puede encontrar allí una forma de ganar confianza. “Hay todo un colegio que está haciendo una misma actividad, que se ríen, que se alientan entre ellos. Desde el lugar profesional lo veo como algo muy positivo”.
La viralización de estas batallas también generó preocupación en algunos sectores. En medio de la expansión del fenómeno, surgieron advertencias sobre posibles enfrentamientos y algunas instituciones decidieron intervenir.
Fernández Morales cuestionó que se interprete automáticamente la actividad como una situación de violencia. “Estamos hablando de enfrentamientos de baile, donde no hay agresiones físicas ni insultos. Simplemente están bailando y mostrando pasos de baile”.
La profesional aclaró que, si una actividad de estas características se realiza de manera masiva en una plaza o en un espacio público, puede ser razonable contar con presencia policial para garantizar que no se produzcan inconvenientes. Pero consideró diferente utilizar esa posibilidad como argumento para impedir la actividad. “He visto varios videos, todos los videos que están viralizados en TikTok de estos duelos de baile, y en ningún momento se ven agresiones”.
Para comprender por qué estas tendencias se vuelven tan populares entre los adolescentes hay que mirar, según la especialista, más allá del baile.
La adolescencia es una etapa marcada por la búsqueda de identidad y pertenencia. Los jóvenes dejan atrás la infancia, pero todavía no ocupan plenamente el lugar de los adultos. En ese proceso, los grupos y las actividades compartidas adquieren una importancia particular.
“Los adolescentes están viviendo en un momento y en una sociedad donde nadie los escucha”, advirtió Fernández Morales.
La psicóloga sostuvo que muchas veces los adultos tienden a etiquetar a los jóvenes por sus comportamientos sin detenerse a preguntar qué necesitan o qué buscan expresar.
Fuente original: La Gaceta
Fuente original: La Gaceta





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