Desde hace siglos, la costumbre de nombrar a los hijos según el santoral del día fue una práctica arraigada, especialmente entre católicos y ortodoxos. Aunque hoy el cumpleaños es la fecha central de festejo personal, la tradición de felicitar en el ‘día del santo’ aún perdura, evocando incluso estrofas populares que resaltan esta particular celebración.
Es importante distinguir el ‘onomástico’ del cumpleaños; mientras este último celebra el aniversario de nacimiento, el onomástico se refiere específicamente al día en que se conmemora a un santo. Cada jornada del año honra a mujeres y hombres que, por sus acciones, su conexión con lo divino y una ética ejemplar, fueron canonizados o beatificados, integrando así el vasto santoral.
La Iglesia Católica, a través de un riguroso proceso de canonización, declara formalmente la santidad de una persona fallecida, permitiendo su veneración y reconocimiento de su intercesión. Este procedimiento, que se formalizó en la Edad Media, requiere una investigación exhaustiva de la vida del candidato y puede concretarse por la vía de virtudes heroicas, el martirio, causas excepcionales con culto antiguo o el ofrecimiento de la vida. Además, es indispensable la comprobación de al menos dos milagros (o uno en caso de martirio).
El catolicismo se mantiene como una de las religiones con mayor número de fieles a nivel mundial, superando los 1.360 millones, según los datos más recientes del Vaticano. El continente americano concentra casi la mitad de estos creyentes, con una cuarta parte residiendo en Sudamérica. Mientras que Asia y África han experimentado un notable crecimiento en la presencia católica en los últimos años, Europa ha registrado un descenso, y Oceanía ha permanecido estable.
Fuente original: Infobae

