Un operativo de control vehicular de la Policía Rural en San Vicente, provincia de Buenos Aires, destapó un grave caso de maltrato animal y una potencial amenaza para la salud pública. El pasado 21 de mayo, un camión jaula que transportaba 28 vacas con destino a un frigorífico de La Plata fue detenido para una inspección de rutina que rápidamente escaló a una intervención judicial.
Lo que inicialmente parecía ser un traslado con documentación en regla, cambió drásticamente cuando un oficial inspeccionó la carga. Adentro del vehículo, se encontró una vaca muerta, aplastada por el resto de los animales, y el resto del ganado en un estado lamentable: desnutridas, con heridas abiertas, ojos lastimados, mastitis avanzadas y otras enfermedades. La situación era tan crítica que se activó de inmediato el protocolo de emergencia, y la Fiscalía ordenó el secuestro de los 27 animales vivos y el cuerpo de la vaca fallecida para una necropsia.
La ONG Rescate Equino Cinco Corazones (RECC) fue la encargada de coordinar el rescate y la atención de las vacas. Los informes veterinarios confirmaron un cuadro desolador: desnutrición severa, enfermedades infecciosas como Lengua de Palo y Paratuberculosis, mastitis con pus, y lesiones oculares compatibles con carcinomas. Varias de las vacas estaban en avanzado estado de preñez, y la que murió en el camión también cursaba un embarazo a término, falleciendo por peritonitis.
La abogada de la ONG, Mariana Trebisacce, enfatizó que la responsabilidad se extiende a toda la cadena comercial, desde el propietario original que descuidó a los animales, pasando por el consignatario de hacienda, hasta el frigorífico que intentaba faenar ganado en estas condiciones. La causa penal, que comenzó por maltrato animal (Ley 14.346), ahora incluye delitos contra la salud pública y la seguridad alimentaria, ya que las vacas no eran aptas para consumo humano según normativas del Senasa y el Código Alimentario Argentino.
A pesar del estado crítico de los animales, el frigorífico de La Plata reclama su restitución para proceder a la faena, una medida que la querella busca suspender. Trebisacce alertó sobre el «fraude perfecto» que representa este caso, donde un sistema de control supuestamente en regla no detecta el grave estado de los animales, poniendo en riesgo a los consumidores. Las vacas, en tanto, continúan bajo el cuidado de RECC, recuperándose y recibiendo la atención que nunca tuvieron, mientras la Justicia define su futuro y se expone la fragilidad de los controles sanitarios en la cadena cárnica argentina.
Fuente original: Infobae

