La sesión del Senado del 5 de junio dejó al descubierto las tensiones internas del gobierno de Javier Milei. Con la aprobación del pliego de la jueza María Verónica Michelli —pese a los intentos del Ejecutivo de bloquearla— y la ratificación de otras 73 designaciones judiciales, la jornada parlamentaria terminó siendo un escenario incómodo para La Libertad Avanza.
El episodio más llamativo fue la abstención de Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, al momento de votar contra Michelli, desoyendo las órdenes del Ejecutivo. Una fuente gubernamental lo resumió sin rodeos: «Es una disputa interna de poder constante».
El equipo del asesor Santiago Caputo apuntó contra los legisladores Eduardo y Martín Menem por la falta de coordinación parlamentaria. Por su parte, la vicepresidenta Victoria Villarruel expresó públicamente su apoyo a Michelli, complicando aún más el panorama interno.
Desde el Gobierno intentaron encuadrar el resultado como un éxito global —por la renovación judicial conseguida— y minimizaron el caso Michelli como un tema menor. Sin embargo, fuentes internas reconocieron frustración ante la independencia demostrada por Bullrich y las peleas sin resolver dentro del movimiento libertario. El Ejecutivo, además, dejó trascender que podría no firmar el decreto de nombramiento de la jueza.
Fuente: Infobae
