En un impactante avance en la búsqueda de justicia, Mariana Aranda, la valiente madre que conmovió a todo el país al caminar más de 300 kilómetros desde General Enrique Mosconi hasta Salta capital, logró que la causa por las trágicas muertes de su hija, Valentina Cabana, y su nieta, Isabelle Evangeline Cabana, sea reasignada. La decisión del Procurador General de Salta, Pedro García Castiella, marca un punto de inflexión en una investigación que Aranda consideraba estancada.
La Resolución N° 1739/26, emitida por García Castiella, oficializó que el expediente ahora estará bajo la órbita de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP) Nº 1 del Distrito Judicial Centro, que lidera el fiscal penal Santiago López Soto. Este cambio fundamental se produjo luego de que Aranda, acompañada por sus abogados, fuera recibida en la sede de la Procuración General, donde expuso sus profundas inquietudes sobre la falta de progreso en la investigación y solicitó medidas urgentes para el esclarecimiento de los hechos.
El clamor de justicia de Mariana Aranda resuena desde hace ocho meses, cuando Valentina y Evangeline Cabana fallecieron poco después de que a la joven madre le practicaran una cesárea en la clínica San Antonio de Tartagal. “El 26 de septiembre entró caminando y a los 9 días fue llevada a la muerte, y por infecciones de un quirófano insalubre y, a consecuencia de la infección de la madre, perdí a mi nieta”, denunció Aranda, quien insiste en que tanto su hija como la recién nacida gozaban de buena salud antes del procedimiento, desmintiendo cualquier versión sobre enfermedades preexistentes.
La madre de las víctimas criticó duramente la actuación inicial de la justicia, acusando a los fiscales de Tartagal de negarse a tomar la causa y cuestionando la posterior derivación del caso a Embarcación, alegando supuestos vínculos con uno de los profesionales implicados. La investigación se calificó como homicidio culposo agravado contra el médico S. O., pero Aranda lamentó la inacción fiscal en la solicitud de la historia clínica clave, una medida que debieron gestionar los propios familiares. Además, Aranda se vio obligada a revocar el poder de su anterior abogado ante la falta de respuestas.
Desde su perspectiva, las muertes de su hija y nieta son el resultado de una “cadena de errores y de horror”, que incluye la falta de registro de un cuadro febril por parte de una enfermera y el desinterés de un médico ante pérdidas de líquidos. La gravedad del cuadro llevó a Valentina a ser trasladada a la capital, donde fue sometida a cuatro operaciones en menos de nueve días antes de fallecer en terapia intensiva. “Ella no murió por ser mamá, sino por negligencia médica, por quirófanos insalubres y clínicas que, mientras aumentan sus cuentas, se nos van nuestros hijos”, concluyó Aranda, reafirmando que el dolor por la pérdida de Valentina, de solo quince años, y su pequeña Evangeline, es irremplazable y que su derecho a vivir no fue respetado.
Fuente original: Infobae

