El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) de julio, registrando un 0,8%, una cifra que el presidente Javier Milei celebró públicamente. Este dato, que implica un inicio con “cero” como había anticipado el mandatario, genera expectativas sobre la posible desaceleración de la inflación minorista.

Sin embargo, los especialistas y consultoras económicas llaman a la cautela. Si bien el número es positivo, advierten que la baja del IPIM no se traduce directamente en una caída similar del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La principal razón de esta diferencia radica en las metodologías de medición y en los rubros que componen cada índice. La marcada disminución en el precio del petróleo crudo a nivel internacional, que impacta fuertemente en los productos primarios del IPIM, fue un factor clave para este registro.

Economistas como Alejandro Giacoia de EconViews y Lucio Garay Méndez de Eco Go, subrayan que el IPIM y el IPC son indicadores distintos. Mientras el mayorista se vio influenciado por la baja del petróleo y la estabilidad cambiaria, el minorista incluye servicios, impuestos y una canasta de productos diferente. Esto significa que, aunque se espera una leve desaceleración en la inflación minorista de agosto respecto al 2,1% de julio, es poco probable que alcance los niveles del índice mayorista.

Los relevamientos de consultoras privadas para agosto muestran que, si bien los aumentos en alimentos y bebidas se mantienen moderados, persisten subas en rubros específicos como verduras y pescados. En este contexto de un mercado interno deprimido, los comercios tienen un margen limitado para trasladar incrementos de sus proveedores a los consumidores, lo que podría contribuir a contener el alza de precios. No obstante, la complejidad de la economía argentina exige una interpretación cuidadosa de cada dato, sin establecer relaciones causales automáticas entre ambos índices.

Fuente original: Infobae