Un importante golpe contra el narcotráfico sacudió la región del AMBA, culminando con la desarticulación de una compleja red de comercialización de estupefacientes que operaba desde hace años. Cuatro allanamientos simultáneos, llevados a cabo en Tigre, Avellaneda y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resultaron en la detención de tres personas, el secuestro de un arsenal de armas y, quizás lo más llamativo, un lingote de oro de un kilogramo de alta pureza.
El epicentro de este megaoperativo fue un exclusivo country en Rincón de Milberg, Tigre, donde residía un empresario con antecedentes por infracción a la Ley de Estupefacientes. Este individuo, según la investigación, era una pieza clave en la dirección de la estructura criminal. La seguridad del barrio privado, con sus estrictos controles, había servido hasta ahora como una barrera impenetrable para las autoridades, dificultando cualquier pesquisa en su contra.
La investigación, que se gestó en José C. Paz, comenzó con tareas de campo exhaustivas, incluyendo seguimientos, vigilancias y entrevistas encubiertas. Inicialmente, el objetivo era detectar irregularidades en la venta minorista de drogas. Sin embargo, el caso escaló significativamente cuando los detectives decidieron ir más allá, rastreando los flujos hacia los eslabones superiores de la red. Un punto de inflexión fue la autorización judicial para intervenir cuatro líneas telefónicas, lo que permitió analizar más de 8.700 horas de escuchas. Este trabajo no solo registró conversaciones, sino que descifró el lenguaje encriptado utilizado por los narcos para coordinar cargamentos de cocaína y rastrear sus movimientos mediante geolocalización.
El análisis de las comunicaciones fue crucial para identificar a J.R.C., alias «Pipi», de 36 años, y a su pareja I.G.I.F., de 26, sindicados como los principales abastecedores logísticos de la banda. El cruce de datos de las escuchas con seguimientos satelitales terminó de conectar a esta pareja con el empresario del country en Tigre. Con todas las pruebas reunidas, el juzgado interviniente ordenó los allanamientos para el 24 de septiembre, permitiendo a los grupos tácticos irrumpir antes del amanecer, frustrando cualquier intento de reacción o fuga.
El resultado fue calificado como «altamente positivo» por las autoridades. Además de «Pipi» y su pareja, fue detenido J.R.B., de 49 años, todos imputados por comercialización de estupefacientes. Entre los bienes incautados se encontraron 59 gramos de cocaína y 8 gramos de tusi, además de un impresionante arsenal que incluía varias pistolas (una con pedido de secuestro activo) y una carabina con silenciador, junto con cientos de municiones. También se secuestraron un Ford Focus, una moto Beta Tempo y diversos objetos de valor, entre ellos el mencionado lingote de oro de un kilo, una pulsera Rolex y otros relojes y joyas, que se sospecha están vinculados al lavado de dinero. Varios celulares y dinero en efectivo, tanto pesos como dólares, completaron la lista de incautaciones, consolidando un importante avance en la lucha contra el crimen organizado en Argentina.
Fuente original: Infobae



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