La gran final de la Champions League, disputada en el Puskas Arena de Budapest, no tardó en ofrecer emociones fuertes. El Arsenal, mostrando una actitud ofensiva desde el pitazo inicial, logró desacomodar a la defensa del París Saint Germain y abrió el marcador cuando el reloj apenas marcaba los cinco minutos de juego en la capital húngara.
El autor de la joya fue el alemán Kai Havertz, quien sentenció con un remate espectacular. Sin embargo, la jugada se gestó en el mediocampo, producto de una excelente conexión entre los dirigidos por Mikel Arteta, que supieron aprovechar el desconcierto del equipo francés tras un rebote clave. La presión alta del PSG, con sus defensores adelantados, terminó jugando en su contra.
La acción comenzó con Myles Lewis-Skelly jugando hacia atrás para Gabriel Magalhaes. Este, ante la presión de los atacantes parisinos, metió un pase al medio para Declan Rice. El volante inglés sacó un pase aéreo que parecía impreciso, pero Havertz lo bajó con una calidad bárbara, iniciando la fase final de la jugada. Luego, el futbolista de 26 años abrió la pelota a la banda para Piero Hincapié. El ecuatoriano intentó jugar por la izquierda, pero Marquinhos interceptó.
El despeje del brasileño, sin embargo, rebotó en Leandro Trossard y se transformó en una asistencia involuntaria que descolocó por completo a la defensa del PSG. La pelota le quedó servida a Kai Havertz, quien encaró ante un Willian Pacho ya superado. Con tiempo y espacio, el delantero condujo, levantó la cabeza y sacó un zapatazo cruzado que se coló en el único hueco posible: entre la cabeza del arquero Matvey Safonov y el travesaño, desatando la euforia gunner.
Fuente original: Infobae

