La política colombiana se vio sacudida por un intenso debate tras las declaraciones del senador electo Iván Cepeda, quien sugirió que las primeras medidas del presidente electo, Abelardo de la Espriella, podrían estar configurando un «gobierno paramilitar». Esta grave acusación generó una contundente respuesta por parte de Rodrigo Lara, el futuro ministro del Interior, quien calificó los dichos de Cepeda como «grotescos y delirantes».

Cepeda fundamentó sus afirmaciones en tres propuestas clave de la administración entrante. Entre ellas, destacó la creación de bloques de búsqueda urbanos y equipos de seguridad conformados por veteranos y reservistas, lo que, según el legislador, implicaría delegar funciones de seguridad a personal ajeno a las fuerzas activas. Además, mencionó el retorno del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) para controlar el orden público, una decisión que, a su criterio, representaría un retroceso en derechos humanos, y la construcción de megacárceles privadas gestionadas por concesiones y un nuevo cuerpo penitenciario también integrado por veteranos.

Desde la vereda oficialista, Rodrigo Lara defendió enérgicamente las iniciativas de seguridad del nuevo gobierno. Explicó que el paramilitarismo se refiere a una «fuerza armada paralela al Estado» y rechazó que este término se aplique a las políticas anunciadas. Incluso, aprovechó para criticar la política de «Paz Total» del actual presidente Gustavo Petro, asegurando que esta estrategia benefició principalmente a grupos armados ilegales y llegó a insinuar, sin presentar pruebas, que estas organizaciones habrían votado por Cepeda.

La tensión se incrementó con la referencia de Lara a la suspensión del proceso de transición entre el gobierno saliente de Petro y la administración entrante. El futuro ministro sostuvo que el ejecutivo actual no estaría reconociendo el resultado de las elecciones, cruzando una «línea infranqueable» en una democracia y demostrando un «talante antidemocrático» por parte de lo que él denominó «la izquierda más radical», refiriéndose directamente a Cepeda y el gobierno de Petro. Ante este panorama, Cepeda hizo un llamado a la desobediencia civil pacífica y solicitó la intervención de organismos internacionales de derechos humanos para monitorear la situación.

Fuente original: Infobae