Especialistas en nutrición de todo el mundo están rompiendo con la idea de que comer sano implica sacrificios extremos y una autoexigencia constante. Lejos de ser beneficiosas a largo plazo, las dietas sumamente restrictivas no solo resultan difíciles de mantener, sino que pueden impactar negativamente tanto en nuestra salud física como en el bienestar emocional.
En este sentido, el reconocido nutricionista español Ismael Galancho, citado por la revista Men’s Health, enfatiza que “no podemos vivir a dieta permanentemente ni obsesionarnos”. Su propuesta se centra en adoptar un enfoque mucho más flexible, que permita construir una relación positiva y duradera con la comida, evitando la frustración que suele generar la búsqueda de hábitos perfectos.
Galancho sostiene que la fuerza de voluntad por sí sola rara vez es suficiente para sostener regímenes estrictos por mucho tiempo. Por eso, sugiere que es totalmente factible bajar de peso o mejorar la alimentación sin caer en prohibiciones excesivas. Un punto clave que resaltan los expertos es el aumento de la actividad física, que no solo facilita la pérdida de peso, sino que permite una dieta más variada, protege la masa muscular y ayuda a prevenir el temido “efecto rebote”.
La vida cotidiana, con sus compromisos sociales y celebraciones, hace inviable mantener una alimentación impecable las 24 horas. Aquí, la flexibilidad se convierte en una aliada fundamental. El contexto y la moderación son aspectos cruciales para los nutricionistas. Galancho, por ejemplo, explica que si bien el alcohol no es lo más sano, una copa de vino ocasional en un encuentro con amigos puede tener un beneficio social y emocional que, en ese momento puntual, supera el perjuicio de la bebida.
La ciencia respalda que las dietas flexibles son mucho más efectivas para mejorar la composición corporal y alcanzar objetivos, ya que reducen la frustración, el miedo y el riesgo de trastornos alimentarios. Los especialistas concuerdan: permitirse un gusto como un helado, una hamburguesa o una cerveza de vez en cuando no es un fracaso. Es parte de un enfoque integral que prioriza la salud mental y social tanto como la física, permitiéndonos disfrutar sin culpas.
Fuente original: Infobae

