Colombia se acerca a una definición electoral crucial el próximo 21 de junio, cuando los ciudadanos deberán elegir entre Iván Cepeda, un referente de la izquierda alineado con el actual presidente Gustavo Petro, y Abelardo de la Espriella, candidato de la derecha. Sin embargo, el ex presidente Iván Duque ha advertido que esta contienda va mucho más allá de una simple división ideológica, planteando una decisión histórica sobre el futuro del país.
Según Duque, lo que realmente está en juego es un enfrentamiento entre dos visiones opuestas del Estado: la preservación de la democracia frente a una posible extralimitación del poder ejecutivo, el respeto por el Estado de derecho contra la impunidad, y la gobernanza tecnocrática versus la improvisación. El ex mandatario señala que la administración de Petro ha puesto a prueba los límites de la Constitución de 1991, intentando intimidar a los tribunales, copar organismos reguladores y gobernar por decreto. Duque sugiere que Cepeda representa una continuidad de esta tendencia, mientras que De la Espriella defiende un modelo de democracia liberal con límites claros al poder.
Otro punto de preocupación para Duque es la cuestión de la impunidad y la legalidad. Rememoró el marco de justicia transicional negociado con las FARC bajo el gobierno de su predecesor, Juan Manuel Santos, que otorgó beneficios extraordinarios a líderes guerrilleros, incluyendo penas “alternativas” por crímenes de lesa humanidad y la posibilidad de ocupar cargos electivos, a pesar del rechazo popular al acuerdo original en las urnas. Duque critica la política de “Paz Total” de Cepeda, advirtiendo que Colombia no necesita otra negociación que priorice la comodidad de los actores armados por encima de los derechos de las víctimas.
Finalmente, el ex presidente expresó alarma por la capacidad de gobernar. El gobierno saliente dejará a Colombia con un déficit fiscal elevado, una deuda pública récord, un sistema de salud al borde del colapso y escasez energética por la hostilidad a la inversión privada. Asimismo, la seguridad se ha deteriorado drásticamente con la expansión de grupos armados, impulsados por el cultivo ilícito de coca. Para Duque, esta situación es el resultado de una gestión basada en eslóganes y populismo, en lugar de una planificación estratégica.
Fuente original: Infobae

