Un reciente informe de Funcas Intelligence revela una creciente y preocupante brecha entre Europa y Estados Unidos en la competencia por la infraestructura de inteligencia artificial. Según el análisis, los planes del continente europeo no logran compensar la velocidad a la que se agranda esta diferencia, lo que podría dejar a Europa en una posición de dependencia tecnológica y económica.

Mientras gigantes tecnológicos de Silicon Valley como Amazon, Google, Microsoft y Meta planean invertir más de 650.000 millones de dólares solo en 2026 en centros de datos, chips y sistemas energéticos, la Unión Europea apenas acumula 72.000 millones de dólares en inversión de capital riesgo en IA. Esta marcada diferencia de casi diez a uno, según datos de la Reserva Federal, expone el riesgo de que Europa termine pagando por el uso de una tecnología que no controla y de la cual apenas captura valor económico, mientras otros construyen y poseen la infraestructura fundamental.

El documento, titulado “La fiebre del oro de la IA”, subraya que la contienda por el liderazgo tecnológico ha evolucionado. Ahora, el factor clave no es solo qué modelo de lenguaje es superior, sino quién domina la infraestructura que permite su funcionamiento: capacidad de cómputo, centros de datos, energía accesible y redes de distribución. Esta transición posiciona a Europa en una desventaja estructural significativa, a pesar de contar con investigadores e industrias de primer nivel.

La Comisión Europea anunció un ambicioso plan para movilizar 200.000 millones de euros en desarrollo de IA, pero solo una fracción, unos 20.000 millones, están firmemente comprometidos. Gran parte de esta cifra se destina a gigafábricas de IA y supercomputación, con menos de 10.000 millones dedicados a infraestructura de cómputo central. Además, las primeras instalaciones no estarán operativas antes de 2027, un ritmo que contrasta drásticamente con la inversión anual de un solo hiperescalador estadounidense, que puede superar diez veces ese fondo europeo total.

Esta dependencia se traduce en exposición operativa, fuga del valor económico generado por la tecnología y sujeción a decisiones de precios y acceso tomadas fuera del continente. Sin embargo, Funcas identifica una oportunidad: la IA industrial. Dada la fortaleza europea en sectores manufactureros, logísticos y energéticos, la aplicación de la inteligencia artificial en estas áreas podría generar un valor considerable y ofrecer una vía estratégica para el continente, atrayendo incluso inversiones extranjeras en infraestructura local de IA.

Fuente original: Infobae