Lasbarreras fluviales—como presas, diques, azudes y otras estructuras— sirven para regular el caudal de los ríos y en algunos casos generar energía hidroeléctrica, entre otros. Sin embargo, implicanimpactos negativos en los ecosistemaspor las alteraciones que provocan: bloquean el flujo de agua, sedimentos y nutrientes, así como impiden lamigración de los peces, clave para la conservación de muchas especies.
En este sentido, desde hace años, varias organizaciones ecologistas trabajan en la eliminación de lasbarreras fluviales obsoletasy en desuso, además de en la concienciación de los beneficios de este movimiento. El año pasado, Europa volvió a batir un récord —ya es el quinto consecutivo— en desmantelamiento de estas estructuras, superando por primera vez la cifra de las 600.
En 2025, en el continente se eliminaron 603 barreras fluviales, un 11 % más que el anterior (542, que en ese momento marcaba el récord).Suecia, Finlandia y España lideranla lista de los 29 países que han puesto
Fuente original: Infobae

