Motavita, un municipio enclavado en el corazón de Boyacá o “Patio de las Brujas” ―como lo reconocen sus habitantes y visitantes―, es mucho más que un punto geográfico cerca de Tunja: es un escenario donde la tradición oral y los relatos sobrenaturales conviven con la vida cotidiana.
En este municipio de alrededor de 6.000 habitantes, los relatos sobre apariciones, transformaciones y sucesos inexplicables forman parte del día a día.Motavita se distingue por su atmósfera silenciosa y sus paisajes rurales, que invitan tanto al recogimiento como a la curiosidad. La cercanía con la capital boyacense, a solo 15 minutos de Tunja, no ha diluido su carácter enigmático forjado a lo largo de los siglos.
Los mitos que envuelven a Motavita tienen raíces profundas y múltiples interpretaciones. Una de las narraciones más difundidas relata que, durante la Inquisición, las cenizas de mujeres acusadas de brujería eran traídas desde distintos puntos del departamento para ser esparcidas en el pueblo. Esta
Fuente original: Infobae

