El verano en España se ha convertido en una dura prueba para sus habitantes, con un saldo alarmante de más de 3.200 muertes atribuidas a las altas temperaturas hasta la fecha. Según los datos revelados por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, este período estival ha sido marcado por cuatro intensas olas de calor, llevando los termómetros a rozar los 45 grados en diversas regiones del país.

Julio se destacó como el mes más caluroso en la historia climática española, igualando los registros de 2022. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) informó una temperatura media de 25,7 grados, con máximas que promediaron los 34 grados en todo el territorio. Solo en julio, se contabilizaron 2.024 fallecimientos relacionados directamente con el calor, una cifra que casi duplica la del mismo mes del año anterior.

Los días más críticos se concentraron entre el 8 y el 13 de julio, inmediatamente después de la segunda ola de calor. Este patrón demuestra que el riesgo para la salud no se limita exclusivamente a los períodos de alerta máxima. Por ejemplo, el 10 de julio se registraron 143 muertes, seguido de 134 el 9 de julio, y cifras similares en los días subsiguientes, evidenciando la persistencia del peligro.

La situación actual supera significativamente la del año pasado. En junio, los decesos por calor aumentaron un 130,22% respecto al año anterior, y en mayo, el incremento fue aún más dramático, con un 1437% más de muertes en comparación con el mismo mes del año pasado. Estos números son un claro reflejo de la emergencia climática que atraviesa Europa, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las ciudades y sus infraestructuras.

La Dra. Cristina Linares Gil, investigadora del Instituto de Salud Carlos III, explicó que, si bien los golpes de calor son una causa directa, el mayor impacto de estas temperaturas extremas se observa en el agravamiento de patologías preexistentes, especialmente las cardiovasculares y respiratorias. Las personas mayores de 65 años, en particular mujeres mayores de 75, y aquellos con enfermedades crónicas, son los grupos más vulnerables a estas condiciones extremas.

Fuente original: Infobae