Un mes después de haber sido azotado por uno de los incendios forestales más grandes en la historia de España, el municipio de Burgohondo, en la provincia de Ávila, lucha por retomar la normalidad. El 22 de julio pasado, un fuego devastador se desató, arrasando aproximadamente 37.800 hectáreas y afectando a una veintena de localidades. Aunque la situación ha mejorado, las llamas aún no se dan por completamente extinguidas en algunos puntos, y el paisaje, que antes era de un verde vibrante, ahora se muestra ennegrecido en gran parte.
El origen del siniestro se remonta a la acción de una máquina que operaba a pesar de la prohibición vigente por alto riesgo de incendios, lo que resultó en un detenido y una persona bajo investigación. Este grave incidente provocó la evacuación de miles de personas y mantuvo en vilo a toda la provincia de Ávila. La magnitud del fuego, sumada a otros dos focos activos en la Comunidad de Madrid, obligó a las autoridades a declarar el nivel 3 de emergencia, cediendo el mando unificado al gobierno central para coordinar la respuesta.
Francisco Fernández, intendente de Burgohondo, localidad ubicada en el valle del Alberche, expresó a medios locales su pesar por la asociación del nombre de su pueblo con la tragedia. Si bien admite que el fuego sigue marcando la vida cotidiana de los vecinos, destacó que Burgohondo no fue de los más perjudicados, ya que, de sus 5.000 hectáreas, se estima que «solo» unas 2.000 fueron consumidas. Otros pueblos, como El Tiemblo, vieron el 80% de su territorio calcinado, y Casavieja quedó prácticamente arrasado, con su casco urbano como una isla de resistencia.
Las altas temperaturas, la velocidad del viento y la baja humedad fueron factores clave que ayudaron a la voracidad de las llamas, que no solo afectaron el Valle del Alberche sino que también lograron cruzar la sierra para llegar al Alto Tiétar. Además del desastre natural y paisajístico, el impacto económico y humano fue inmenso: cerca de 40.000 habitantes fueron desalojados y más de 10.000 estuvieron confinados por la densa humareda. A pesar de todo, Burgohondo celebra sus fiestas de verano, aunque con menos afluencia. El intendente hizo un llamado a los visitantes a seguir llegando para apoyar la economía local, destacando sus productos regionales y las zonas verdes que aún se conservan. También reclamó la reactivación de proyectos de infraestructura vial para la región.
Fuente original: Infobae




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