Cali (Colombia), 22 ago (EFE).- En los 46 puntos donde edificaciones colapsaron tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Cali el 10 de agosto ya no se buscan sobrevivientes, ahora la maquinaria que durante días removió toneladas de concreto y hierro trabaja en otra tarea: retirar los restos de una ciudad golpeada por la tragedia y abrir paso a la reconstrucción.
Entre las estructuras retorcidas todavía aparecen fotografías, libros, documentos, papeles y objetos personales que alguna vez estuvieron dentro de las viviendas y edificios que hoy ya no existen. Son pequeñas piezas de las vidas que quedaron sepultadas y que ahora vuelven a la superficie entre el polvo y los escombros.
«La etapa de búsqueda y rescate terminó y ya estamos concentrados en la recuperación de Cali», dijo el alcalde Alejandro Eder, quien señaló que ahora avanzan las labores de remoción de escombros en calles y andenes cercanos a los edificios con colapso total o parcial.
La emergencia deja, según el último balance entregado por la Alcaldía, 153 personas fallecidas y 1.657 heridas. De los cuerpos recuperados, 148 ya han sido entregados a sus familias, mientras continúan los procesos de identificación y entrega en Medicina Legal.
Mientras unas familias reciben los restos de sus seres queridos y preparan sus funerales, en otros puntos de Cali funcionarios, operarios y trabajadores continúan retirando las toneladas de materiales que dejó el terremoto.
«A los caleños los vamos a acompañar durante todo este proceso, con decisiones concretas y una ruta clara para la reconstrucción de nuestra ciudad», indicó Eder.
Hasta ahora han sido retiradas 39.650 toneladas de escombros y existen reportes de daños en 9.090 viviendas y edificaciones. Más de 1.100 funcionarios de la Alcaldía permanecen en las calles para atender la emergencia y avanzar en la recuperación.
La Secretaría de Infraestructura de Cali está encargada de buena parte de las labores de limpieza y remoción de escombros, mientras las Empresas Municipales de Cali (Emcali) intervienen en los sectores donde se requiere normalizar los servicios públicos.
En las calles el panorama empieza lentamente a cambiar porque algunas de las vías que permanecieron cerradas durante los primeros días vuelven a abrirse al tránsito.
La Policía mantiene vigilancia en los lugares afectados para evitar saqueos y garantizar la seguridad mientras continúan los trabajos.
Algunos de los damnificados que permanecían en albergues están siendo trasladados a hoteles cuyos costos son asumidos por el gobierno local, una medida que busca reducir la concentración de personas en determinados espacios y prevenir posibles problemas sanitarios.
Sin embargo, al caer la noche, algunos de los lugares donde se produjeron los colapsos vuelven a guardar silencio. De manera espontánea, familiares, amigos y vecinos llegan para encender velas, rezar y recordar a quienes murieron.
El alcalde Eder sostuvo que la reconstrucción de Cali podría costar unos 10 billones de pesos (unos 3.258 millones de dólares) y que se comenzará el levantamiento de las estructuras dañadas para establecer las acciones necesarias en cada caso.
«La reconstrucción no será solo de estructuras, también implica acompañar a las familias, entender sus necesidades y encontrar soluciones», afirmó el alcalde.
La ciudad, que durante casi dos semanas concentró sus esfuerzos en localizar y rescatar a quienes quedaron atrapados, entra ahora en una etapa distinta. EFE
Fuente original: Infobae
Fuente original: Infobae





Deja una respuesta