Economía

El Pasaje Rivarola: un rincón parisino en el corazón porteño

03/05/2026 2 min de lectura Por Redacción
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En el corazón del Microcentro porteño, el Pasaje Rivarola se erige como un testimonio arquitectónico único, inspirado en el estilo Beaux Arts y construido entre 1924 y 1926. Su simetría absoluta y detalles ornamentales lo convierten en una rareza dentro del trazado urbano de Buenos Aires, donde los edificios de un lado replican con precisión los del otro.

El proyecto fue liderado por la firma Petersen, Thiele y Cruz, compuesta por Gustavo Adolfo Petersen, Ricardo Otto Thiele y Horacio Cruz. La empresa GEOPÉ, de capital alemán, se encargó de la construcción, garantizando una calidad que aún persiste hoy. El pasaje, originalmente llamado ‘La Rural’, fue renombrado en honor a Rodolfo Rivarola, miembro de la Generación del 80.

La arquitecta Martina Campbell destaca que la simetría no es un recurso estético aislado, sino parte de una concepción urbana coherente. Las fachadas, con proporciones equilibradas y terminaciones en símil piedra París, conservan materiales nobles como el roble de Eslavonia y herrería artística. La investigadora Mariela Blanco lo define como un ‘documento urbano’ que contrasta con la dinámica del Microcentro.

Actualmente, el Pasaje Rivarola alberga viviendas, oficinas y espacios culturales, manteniendo su valor patrimonial. Jorge Yavícoli, de Lepore Propiedades, resalta que su mixtura de usos y su calidad constructiva lo convierten en un enclave atractivo, con precios por metro cuadrado que oscilan entre u$s1.400 y u$s1.900.

Este fragmento de historia y arquitectura parisina no solo resiste la transformación del Microcentro, sino que también sirve como inspiración para la conservación del patrimonio. En un contexto de reconversión urbana, el Pasaje Rivarola persiste como un testimonio de una época en la que la ciudad buscaba alinearse con Europa, recordando que el legado del pasado sigue vivo en cada detalle de sus fachadas.