Mario Fera lleva casi cuarenta años dentro del Poder Judicial y veinte como juez de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Vio cambiar el mercado laboral, las formas de contratación, fue testigo del impacto de la tecnología y también de las nuevas leyes que regulan el vínculo entre trabajadores y empleadores. En marzo, la Ley de Modernización Laboral volvió a modificar las reglas del trabajo y abrió discusiones en torno al costo de despedir a una persona, qué puede negociar individualmente un trabajador con su empleador, qué lugar conservan los sindicatos, cómo reducir la informalidad laboral y qué ocurrirá con el fuero laboral porteño. Entonces, ahora a Fera le toca atravesar una de las transformaciones más profundas del derecho laboral argentino de las últimas décadas.
En esta nueva entrega de Sr. Juez , un ciclo dedicado a explorar las experiencias, pasiones y dilemas que moldean el pensamiento de los jueces más importantes de la Argentina, Fera niega la existencia de una “industria del juicio”, explica qué cambió con la reforma laboral y reflexiona sobre el futuro del trabajo a partir de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV.
— En este momento, el gran tema, no solo en Argentina sino también en el mundo, es el futuro del trabajo. Se plantea un escenario en el que hay dos velocidades: un trabajo que empieza a moverse al ritmo de un mundo hiperacelerado y, a la vez, la Justicia como una dinámica que tiende a llevar sus tiempos. ¿De qué manera pueden equipararse las dos velocidades?
—Es un gran desafío. Primero, porque la evolución que está teniendo el trabajo a nivel mundial en las últimas décadas, y año tras año de una manera cada vez más acelerada, es un tema de estudio a nivel mundial y de asombro también. Ya desde algunas décadas se viene alertando sobre los cambios vertiginosos y la posibilidad de que se produzca el fin del trabajo, como se decía algunas décadas atrás en algún libro emblemático.
La regulación del trabajo para proteger los derechos de las personas que trabajan, para que puedan vivir dignamente, es lo que dio origen al derecho del trabajo, que es una rama del orden jurídico y del conocimiento jurídico que se ocupa de las personas que trabajan fundamentalmente en relación de dependencia y que obtienen un salario que les permite vivir dignamente.
Y a los jueces laborales, a quienes tenemos vocación de trabajar en los temas sociales y laborales, tanto individuales como colectivos, se nos asigna la responsabilidad de poder guiar los derechos de las personas para que puedan vivir dignamente, insertarse en el mundo, producir, sentirse útiles y también sentirse parte de lo que es la creación. Quienes somos creyentes interpretamos que los seres humanos, en el transcurso de la vida, contribuimos a la labor creadora de Dios y eso nos hace seres humanos con mayúsculas. Todos tenemos derecho a poder vivir en la humanidad.
La responsabilidad de la Justicia del Trabajo en tiempos de tantos cambios creo que es fundamental, en la medida en que nos permite, desde el límite que tenemos, que es resolver conflictos individuales y a veces colectivos, establecer los derechos de las personas para que puedan vivir dignamente. A la vez, hacerlo en un contexto en el que, cuando declaramos un derecho, en una sociedad capitalista como es en la que vivimos, haya quien pueda pagarlo por deber ese derecho.
A la vez que uno reconoce un derecho, también está reconociendo una obligación de parte de quien forma parte del sistema social y es, en general, parte de un emprendimiento empresario por el que trata de obtener ganancias.
Con lo cual, el rol de la Justicia Laboral en un mundo de cambios vertiginosos es cómo poder llevar adelante el reconocimiento de los derechos de las personas trabajadoras, a la vez que reconocer que el obligado sea quien pueda solventar, pagar esos derechos y también vivir y tener una ganancia por el fruto de su emprendimiento.
— Lo escucho y me es inevitable pensar en los dichos del papa León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas. ¿Cree que esa perspectiva puede ser una guía respecto al futuro del trabajo?
—Por supuesto. Es un tema crucial el que me decís, porque justamente yo estoy leyendo la riqueza que tiene este documento, esta encíclica de León XIV, que creo que viene a iluminar un aspecto de la vida actual que estamos atravesando, que es el de los cambios que produce en los seres humanos el desarrollo de la inteligencia artificial.
Con un gran desafío hacia el futuro, que es el dominio del ser humano sobre la tecnología. Creo que es uno de los grandes dilemas, si no el más importante, que atraviesa la humanidad en este momento.
Me parece que poner al ser humano en el centro del universo y apuntar, a través de todas las políticas de los Estados y de cada persona que tenga una responsabilidad pública, a mantener los valores de la humanización del mundo va a ser crucial en esta etapa, para que la cultura que se está viviendo de cambios tremendos no nos lleve a perder los valores que ponen al ser humano en el centro del universo.
Realmente me parece una encíclica que tiene una muy evidente inspiración en todo lo que es la doctrina social de la Iglesia, que fue siguiendo los distintos cambios que la humanidad fue teniendo. Desde la encíclica Rerum Novarum hasta nuestros días, a través de los distintos documentos que la Iglesia fue planteando con la interpretación de los temas sociales. Sabemos que hay una gran sabiduría en todo el camino que la Iglesia fue haciendo en los documentos que fueron marcando la doctrina social.
Llevando estos valores que hoy iluminan de una manera muy particular porque, como sostiene la misma encíclica, estamos frente a un dilema en el cual el ser humano, con una herramienta tan poderosa como es la que proporciona la inteligencia artificial, tiene, según los criterios éticos que estén detrás del desarrollo, la posibilidad de lograr un gran bienestar para los seres humanos, pero también con el riesgo de que la humanidad vuelva a caer en el endiosamiento de determinadas herramientas que siempre tienen que ser un medio y nunca un fin en sí mismo.
— ¿La Justicia y las leyes argentinas están en condiciones de enfrentar un mundo signado por la inteligencia artificial?
—Yo creo que hoy ninguna sociedad en el mundo está preparada para el embate que representa el desarrollo tan vertiginoso de la tecnología y, en particular, de la llamada inteligencia artificial.
En Argentina estamos viviendo un contexto político, económico y cultural muy particular. Sabemos que el tema del trabajo fue y es objeto de preocupación, no solo de este gobierno sino de los gobiernos de los últimos años, y probablemente lo sea de los que siguen.
Fuente original: Infobae
Fuente original: Infobae





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