Una reciente advertencia emitida por el Banco de España pone en alerta a los usuarios sobre el destino de los fondos en cuentas bancarias que permanecen sin actividad durante un período prolongado. Según la regulación española, las cuentas que no registran movimientos en 20 años pueden ser consideradas legalmente abandonadas, y sus saldos podrían ser transferidos directamente a la Administración General del Estado.
Esta medida se encuentra respaldada por la Ley 33/2003, específicamente en su artículo 18, que detalla cómo los saldos de cuentas corrientes, cajas de ahorro u otros instrumentos financieros pasan a ser propiedad del Estado si no se realiza ninguna gestión por parte de los titulares durante dos décadas. Es crucial entender que no se trata de tener poco dinero o usar la cuenta esporádicamente, sino de una ausencia total de actividad que demuestre el ejercicio de propiedad sobre esos fondos.
La situación no es menor. Informes de la Subsecretaría de Hacienda de España revelaron que, solo en 2021, la recaudación por saldos abandonados superó los 28,9 millones de euros. Antes de que un banco pueda declarar una cuenta como abandonada y transferir sus fondos, tiene la obligación de verificar la inactividad y notificar al titular. Esta comunicación debe realizarse con al menos tres meses de antelación al cumplimiento del plazo, generalmente por correo certificado a la dirección registrada del cliente, salvo que el costo de la notificación supere el saldo de la cuenta.
Una vez completado el proceso y si la cuenta es finalmente declarada abandonada, el dinero se integra al patrimonio de Hacienda. La ley española estipula que estos fondos se destinarán a financiar programas de mejora de las condiciones educativas para personas con discapacidad y a promover la accesibilidad universal. Es un recordatorio clave para que los usuarios gestionen activamente sus finanzas y mantengan actualizados sus datos de contacto con las entidades bancarias.
El Banco de España recomienda enfáticamente no dejar cuentas abiertas y sin uso. Vaciar una cuenta o dejarla en cero no es sinónimo de cancelación. Para evitar futuros inconvenientes, es fundamental solicitar formalmente la cancelación de cualquier cuenta que ya no se utilice y asegurarse de que el proceso sea completado correctamente por la entidad financiera.
Fuente original: Infobae

