El gobierno nacional acumula más de $700.000 millones en deuda con la Ciudad de Buenos Aires por el incumplimiento del fallo de la Corte Suprema sobre la coparticipación. Según fuentes del gobierno de Jorge Macri, el monto se duplicó desde diciembre de 2024, cuando la mora rondaba los $350.000 millones. El impago de $20.000 millones semanales desde agosto de 2024 ha generado una presión fiscal creciente, agravada por la caída de ingresos tributarios informada por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció la deuda pero no avanzó en soluciones concretas. Se analizan opciones como la emisión de bonos en pesos o la cesión de terrenos, aunque históricamente intentos similares, como el Mercado de Hacienda de Liniers, han fracasado. Mientras, el superávit fiscal de Nación, que alcanzó $1,45 billones en 2025, se mantiene sostenido por la suspensión de devoluciones de impuestos a exportadores y la no cobertura de la coparticipación.
En paralelo, el gobierno de Macri combate recortes en gasto público y apuesta por inversiones en obras, como la línea F del subte. Sin embargo, la tensión con Nación persiste, especialmente con el reclamo de $27.000 millones al peronismo por la atención a personas en situación de calle. Mientras se espera una nueva ronda de diálogo, el gobierno nacional ofrece compensaciones como la transferencia del fuero laboral a CABA, una medida vista como un apoyo político al PRO.
La situación refleja una lucha de poder entre fuerzas políticas, con el gobierno nacional buscando equilibrar su promesa desinflacionaria y la presión de los gobiernos provinciales. Mientras se negocia la deuda, el escenario político se complica con el escándalo de Adorni y la ambición de LLA por expandirse en el PRO, lo que deja a Macri en una posición delicada para reafirmar su liderazgo en el distrito.

