Se cumplen cuatro décadas desde que el fútbol argentino presenció el nacimiento de un torneo que cambiaría para siempre la estructura de sus competiciones: el Nacional B. Creado en 1986 bajo la presidencia de Julio Grondona en la AFA, este certamen llegó para reemplazar a los históricos Torneos Nacionales, que durante años habían integrado a equipos de todo el país. La idea era consolidar un formato por temporadas, y así, el Nacional B se posicionó como la segunda categoría, abriendo un nuevo capítulo para los clubes del interior y los de la vieja Primera B.
Aquel primer Nacional B, que arrancó como una audaz experimentación, se convirtió rápidamente en una liga vibrante y repleta de figuras. A lo largo de sus 42 apasionantes fechas, los hinchas fueron testigos de partidos con abundancia de goles, una lucha encarnizada por el título de goleo, y una definición por el descenso que mantuvo a todos en vilo hasta el último minuto. El torneo también marcó el sorprendente descenso de un gigante como Huracán y el ascenso de un campeón inesperado: Deportivo Armenio.
La jornada inaugural, entre el 19 y el 22 de julio de 1986, puso en marcha a 22 equipos de diversas regiones. Aunque Huracán partía como el gran favorito, la verdadera revelación fue Deportivo Armenio, que tras una derrota temprana, encadenó una racha impresionante de 34 partidos sin perder, logrando el ascenso dos fechas antes del final. Bajo la dirección técnica de Alberto Parsechián, el equipo se destacó por su solidez colectiva y la contundencia de Maximiliano Cincunegui. Aquella temporada también fue el escenario del debut de Reinaldo «Mostaza» Merlo como entrenador principal, dirigiendo a Los Andes en 11 partidos, aunque sin los resultados esperados.
El torneo estuvo plagado de goleadas memorables, algunas de ellas sufridas por el desafortunado Unión de San Juan. La lucha por ser el máximo artillero fue un duelo aparte entre José Raúl ‘Toti’ Iglesias de Huracán y Abel Darío Blasón de Belgrano, con Iglesias coronándose con 37 tantos. El drama se vivió intensamente en la parte baja de la tabla, donde se definió el tercer descenso en un triangular que incluyó a Central Norte de Salta, Gimnasia de Jujuy y Chacarita. El ‘Funebrero’, con la heroica actuación del veterano arquero Carlos Barisio, logró la salvación en el último partido, dejando a Central Norte en la tercera categoría.
La definición por el segundo ascenso no fue menos emocionante. En un octogonal que generó controversia por su formato, Banfield se impuso a Belgrano en una vibrante final, regresando a Primera División después de casi una década. Así, el primer Nacional B dejó un legado de pasión, federalismo y emotividad, sentando las bases de un formato que, aunque evolucionó con el tiempo, marcó un antes y un después en el fútbol argentino.
Fuente original: Infobae

