A pesar de un panorama en el que los bancos argentinos comenzaron a flexibilizar las condiciones para otorgar créditos hipotecarios a partir de mediados de 2026, tras un periodo de restricciones y tasas elevadas, el acceso a la vivienda propia sigue siendo un desafío. El principal obstáculo ya no es la falta de oferta bancaria, sino la debilidad de los ingresos familiares, que se convierte en una barrera insalvable para que el mercado de préstamos hipotecarios pueda recuperarse de forma sólida.
Así lo revela la última Encuesta de Condiciones Crediticias del Banco Central de la República Argentina (BCRA), correspondiente al tercer trimestre de 2026. Este informe marca un cambio significativo respecto al año anterior, cuando las entidades financieras endurecían las condiciones de acceso. Ahora, según análisis de la consultora Empiria, la falta de fondos de los bancos perdió peso como factor restrictivo, mientras que las perspectivas económicas inciertas y el riesgo crediticio de los tomadores de préstamos pasaron a ser la preocupación central.
La flexibilización bancaria se evidencia en aspectos como menores márgenes de ganancia y mayores montos máximos otorgados para los préstamos. Sin embargo, hay una contracara: los plazos de devolución se volvieron más restrictivos. Esto significa que, si bien los bancos están más predispuestos a prestar y financiar sumas más altas, mantienen cautela cuando se trata de extender los periodos de pago a largo plazo, lo que complica aún más la situación para las familias.
El punto clave que destaca el informe es que la principal limitación ya no es la liquidez de las entidades financieras, sino la capacidad de las familias para afrontar las cuotas a largo plazo. Los bajos ingresos y la incertidumbre laboral se posicionaron como el factor principal detrás de la disminución de la demanda de créditos hipotecarios, superando a las tasas de interés. Aunque el programa de financiamiento hipotecario a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES busca fortalecer la oferta, las licitaciones no se aceleraron como se esperaba, una señal de que la demanda sigue sin despegar.
Para los últimos meses de 2026, los bancos anticipan un leve aumento en la demanda de créditos, pero esperan que los estándares de aprobación se mantengan prácticamente sin cambios. La realidad es que, mientras las condiciones económicas de los potenciales tomadores no mejoren de manera sostenida, el sueño de la casa propia seguirá siendo una meta lejana para miles de argentinos.
Fuente original: La Nación
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