Una ola de conmoción e indignación sacude a José C. Paz, en el conurbano bonaerense, tras el brutal asesinato de Elías, un joven de 23 años, quien fue ultimado de un balazo por la espalda durante el robo de su motocicleta. El trágico suceso ocurrió el lunes por la noche en la localidad de Sol y Verde, justo cuando la víctima regresaba a su hogar después de su rutina en el gimnasio.

Fuentes judiciales informaron que Elías circulaba por el barrio cuando fue interceptado por dos delincuentes que también se movilizaban en moto. Lo alarmante es que los asaltantes vestían indumentaria similar a la utilizada por repartidores de aplicaciones de delivery, una modalidad que ya genera preocupación entre la ciudadanía. La reconstrucción preliminar indica que los atacantes abordaron a Elías en la intersección de las calles Polonia y Piñero, exigiéndole la entrega de su vehículo bajo amenaza de arma de fuego. En un intento desesperado por escapar, el joven recibió un disparo mortal por la espalda, cayendo sobre la vereda mientras los agresores huían con la moto.

Una ambulancia acudió rápidamente al lugar para trasladar al herido al Hospital Mercante, pero lamentablemente Elías falleció al llegar, producto de la grave lesión. El caso está siendo investigado por la UFI N° 18 Descentralizada de Malvinas Argentinas. Los investigadores están analizando grabaciones de cámaras de seguridad y otras pruebas para identificar a los responsables de este homicidio. Hasta el momento, no se ha recuperado la moto robada y no hay detenidos en relación con el crimen.

La causa ha sido caratulada como homicidio en ocasión de robo. La familia y amigos de Elías, a quien cariñosamente llamaban «Tito», no solo exigen justicia, sino que ya están organizando movilizaciones y cortes sobre la Ruta 197 para presionar por avances en la investigación. José Luis, el padre de la víctima, expresó su profunda bronca ante los medios, clamando por justicia y pidiendo a la policía mayor celeridad en la pesquisa.

Entre lágrimas, José Luis recordó a su hijo como un joven sano y trabajador que no tenía problemas con el alcohol ni el cigarrillo. «Iba a la tarde al gimnasio, trabajaba de día. Que estas ratas inmundas lo maten por la espalda, porque son larvas, son ratas… estoy re caliente», manifestó con una indignación palpable. La tragedia no solo afecta a la familia, sino que también ha generado un fuerte impacto en la comunidad de repartidores de la zona, quienes temen ser las próximas víctimas de una modalidad delictiva cada vez más común.

Este episodio se suma a otros casos de inseguridad que involucran a «motochorros». A principios de septiembre, el dueño de un gimnasio en La Plata fue asaltado por dos delincuentes que le robaron su celular, documentación y motocicleta al salir de su local. En ese incidente, los asaltantes abrieron fuego, aunque la víctima resultó ilesa. Estos hechos subrayan la creciente preocupación por la seguridad en las calles y la impunidad con la que operan los delincuentes.

Fuente original: Infobae