La costa venezolana se encuentra sumida en una profunda crisis humanitaria tras los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la región el pasado miércoles. El último reporte oficial eleva la cifra de fallecidos a 1.430 personas, mientras que 3.238 resultaron heridas y más de 3.100 familias quedaron damnificadas, principalmente en el estado La Guaira. Las autoridades han declarado la zona como área de desastre y mantienen el control militar para facilitar las operaciones de rescate y asistencia.
Las tareas de salvamento se han intensificado en las últimas 72 horas, con la movilización de más de 30.000 funcionarios venezolanos, incluyendo bomberos, policías, militares y personal médico. A ellos se han sumado equipos de rescate internacionales provenientes de países como Panamá, El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia y Estados Unidos. Un rayo de esperanza surgió con el rescate de un niño de 11 años con vida en Caraballeda, tres días después de los sismos, un testimonio de la incansable labor de los rescatistas.
En un gesto significativo de apoyo, el Comando Sur de Estados Unidos ha desplegado el buque de combate litoral USS Billings (LCS 15) y un helicóptero MH-60R Seahawk en el Mar Caribe, frente a las costas de Venezuela, para colaborar con las operaciones de ayuda. Además del soporte logístico y de reconocimiento, Estados Unidos ha comprometido un paquete inicial de 100 millones de dólares para la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y 50 millones para organizaciones en terreno, con un segundo aporte económico en camino.
El gobierno venezolano, a través de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha coordinado la instalación de refugios temporales y la supervisión de centros de acopio, asegurando la distribución de insumos esenciales a las comunidades afectadas. Se estima que los daños materiales en viviendas, vehículos y comercios ascienden a 6.700 millones de dólares. La comunidad internacional continúa enviando ayuda humanitaria y financiera, evidenciando una respuesta global ante la magnitud de la tragedia que azota al país caribeño.
Fuente original: Infobae

