La Línea C del Subte de Buenos Aires, que une Constitución con Retiro, amaneció este lunes con sus servicios totalmente interrumpidos. Cientos de usuarios se encontraron con la inesperada medida de fuerza gremial impulsada por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), lo que generó un verdadero caos en las estaciones cabeceras y un gran malestar entre los pasajeros.
La interrupción se debe a un nuevo reclamo de los metrodelegados por la presencia de asbesto en las formaciones. Néstor Segovia, secretario gremial de AGTSyP, anunció la decisión durante la noche del domingo a través de sus redes sociales, asegurando que la empresa Emova, concesionaria del servicio, no cumplió con un acuerdo previo. Según Segovia, el pacto establecía que para esta fecha los trenes Nagoya 5000, supuestamente contaminados con asbesto, ya no deberían estar en circulación.
Desde Emova, la respuesta no se hizo esperar. La compañía calificó el cese de actividades como un «paro sorpresivo» que perjudica directamente a los usuarios. Además, ratificaron su compromiso con un «plan integral de desasbestizado» que, según afirman, se viene llevando a cabo desde 2018 en toda la red. Aseguran que los trabajos de oclusión en la flota Nagoya cumplen con las normas existentes y cuentan con la aprobación de las autoridades laborales y la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires.
La situación generó importantes demoras y obligó a los porteños a buscar alternativas de transporte, como colectivos y taxis, para poder llegar a sus destinos. Este conflicto reaviva la preocupación por la salud de los trabajadores y pasajeros frente a la problemática del asbesto, mientras que la empresa insiste en el cumplimiento de los protocolos y acuerdos firmados ante la Secretaría de Trabajo de la Ciudad.
Fuente original: Infobae

