Las paradisíacas Islas Vírgenes de Estados Unidos, específicamente Saint Thomas y Saint John, sufrieron un fin de semana caótico debido a una serie de apagones totales. Durante la madrugada del domingo, estas islas quedaron completamente a oscuras por segunda vez en el mismo fin de semana, evidenciando la grave crisis que atraviesa su ya deteriorado sistema eléctrico.
Según reportes de The Associated Press y la Autoridad de Agua y Energía local, la infraestructura que provee electricidad al territorio está bajo una presión estructural considerable. Más de la mitad de las unidades generadoras, que dependen del petróleo, superan los 25 años de antigüedad. Además, las fuentes de energía renovable apenas representan un 3% de la capacidad total, lo que agrava la dependencia de una red obsoleta.
La Autoridad de Agua y Energía de las Islas Vírgenes explicó que los cortes se originaron por fallas en una de sus plantas eléctricas. El primer apagón se produjo el sábado a última hora y, a pesar de los esfuerzos de las cuadrillas por restablecer el servicio, un nuevo colapso total se registró solo unas horas después, afectando a más de 46 mil residentes, concentrados principalmente en Saint Thomas.
La situación generó una ola de indignación entre los habitantes, quienes expresaron su frustración en redes sociales. Los apagones se volvieron una constante en el territorio, y aunque el gobernador Albert Bryan Jr. prometió soluciones e invirtió más de 100 millones de dólares en fondos federales para la empresa pública, los problemas persisten. Funcionarios atribuyen las interrupciones a tormentas, escasez de equipos, baja capacidad de generación y años de mantenimiento postergado, un combo explosivo que impide un servicio eléctrico estable. Incluso los huracanes Irma y María en 2017 destruyeron gran parte de la infraestructura, un impacto del que aún no logran recuperarse.
Para intentar paliar la situación, la empresa pública anunció que planea instalar generación temporal y sistemas de almacenamiento de energía con baterías en una planta principal durante los próximos meses. El objetivo es reducir la frecuencia de los cortes mientras el sistema opera con capacidad limitada. Además, el elevado costo de la electricidad, que duplica el promedio de Estados Unidos, también expone la fragilidad del esquema energético local, sumando otro desafío a la vida cotidiana de los isleños.
Fuente original: Infobae

