El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó en medio punto el crecimiento argentino para 2026, proyectando un 3,5%, debido a un debilitamiento en la actividad económica y la inflación que erosiona los ingresos reales, según Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Investigación. El informe del WEO destaca que la caída del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) en febrero de 2025 (-8,7% interanual) y el acumulado negativo del primer bimestre de 2026 (-6,0%) son señales clave de la desaceleración.
La inflación, que descendió del 118% en 2024 al 31,5% en 2025, se espera que continúe disminuyendo, aunque a un ritmo más lento. El FMI estima un 30,4% para 2026, mientras el Gobierno prevé un 10,1%. Por otro lado, el conflicto en el Medio Oriente generó inquietudes sobre su impacto en la economía global, con Pierre-Olivier Gourinchas, director del FMI, comparando la situación actual del petróleo con el shock de 1974.
Gourinchas destacó que, aunque la economía global es más eficiente en el uso del petróleo, la resiliencia ante crisis depende de la capacidad de los bancos centrales para mantener la estabilidad de precios. Advierte que un aumento prolongado en los precios del petróleo podría llevar a escenarios adversos si no se resuelve el conflicto en el estrecho de Ormuz. El FMI actualizará sus proyecciones en julio de 2026.
La situación refleja una tensión entre factores internos, como la inflación y la desaceleración industrial, e incertidumbres externas. El desafío para Argentina será equilibrar políticas económicas que mitiguen el impacto de ambos escenarios sin comprometer la recuperación.

