En la era digital, el control de la alimentación se simplificó considerablemente gracias a las aplicaciones móviles. Atrás quedaron los días de pesar cada ingrediente y consultar tablas nutricionales a mano. Hoy, basta con una foto para que una app, supuestamente, nos diga cuántas calorías y nutrientes tiene nuestro plato. Sin embargo, una investigación reciente presentada en la conferencia anual de la Sociedad Americana de Nutrición (ASN) encendió las alarmas: estas herramientas tecnológicas podrían estar engañándonos.
El estudio, llevado a cabo por investigadores del Instituto Nacional de Diabetes, Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de Estados Unidos, reveló que las aplicaciones de conteo calórico basadas en reconocimiento de imágenes subestiman sistemáticamente el contenido energético real de las comidas. La diferencia es significativa: si una app indica 900 calorías, el valor real podría ascender a 1.350, lo que representa un error de un tercio. Estos hallazgos, aunque preliminares y pendientes de revisión por pares, sugieren una falta de precisión alarmante.
Para garantizar la máxima exactitud, los científicos utilizaron un entorno controlado único: la cocina metabólica clínica del NIH. En este laboratorio, cada ingrediente se pesa con una precisión de 0,1 gramo, y las comidas se planifican meticulosamente según tablas nutricionales estandarizadas. Se tomaron fotografías de 102 platos preparados bajo estas estrictas condiciones y luego se analizaron con cuatro aplicaciones comerciales de inteligencia artificial. La comparación de los resultados mostró una subestimación uniforme en todas ellas.
Los datos indicaron que las aplicaciones subestimaron el contenido calórico real en aproximadamente un 33%. Esto se traduce, en promedio, en un error de entre 252 y 345 kilocalorías por comida, equivalente a una porción de arroz con pollo o varios vasos de leche entera que la app no registraría. La grasa fue el macronutriente más afectado, con una subestimación de cerca de 30 gramos por comida, similar a dos cucharadas colmadas de aceite o una porción generosa de queso. Los carbohidratos también fueron subestimados, aunque en menor medida, mientras que la consistencia en la estimación de proteínas y grasas fue calificada como «deficiente».
Aaron Hengist, uno de los investigadores principales, advirtió: «Las personas que usan una app de seguimiento fotográfico sin ajustar las porciones deberían tomar los resultados con cautela». Destacó que estas aplicaciones «tienden a subestimar las calorías, especialmente las provenientes de las grasas». Incluso se observó que algunas apps estimaban con mayor exactitud comidas de alto contenido calórico, pero fallaban más en platos más livianos, donde la precisión es crucial para quienes buscan controlar su ingesta. Además, en una fase exploratoria, se detectaron mayores dificultades con dietas cetogénicas, ricas en grasas.
Ante este panorama, el equipo de investigación sugiere combinar el reconocimiento fotográfico con métodos tradicionales de registro dietético para lograr una mayor exactitud en el uso cotidiano. Mientras estos resultados esperan la validación final, es fundamental recordar que la tecnología es una herramienta de apoyo y no un sustituto de la consulta con profesionales de la salud y nutrición para un control dietético preciso y efectivo.
Fuente original: Infobae

