El femicidio de Agostina Vega, un caso que conmovió a la ciudad de Córdoba, registró avances significativos con la reciente detención de Matías Jesús Córdoba y Eugenia Ludmila Ascarruz. Ambos, inquilinos de la propiedad donde ocurrió el brutal crimen, están acusados de encubrimiento agravado, elevando a seis la cantidad de imputados en la causa. La familia de la joven, en particular sus abuelos, recibió la noticia con una mezcla de alivio y la reafirmación de las sospechas que sostuvieron desde el inicio.
Miguel Heredia y Elizabeth Fernández, abuelos de Agostina, fueron claros desde el comienzo de la investigación: “Todos los que estaban en esa casa tenían algo que ver, en mayor o menor medida, porque no puede ser que en una vivienda no se escuche nada”. Aunque en un principio expresaron cuestionamientos sobre la celeridad de la fiscalía, hoy observan con optimismo el rumbo de la investigación y la posibilidad de que se concreten más detenciones, lo que les devuelve la esperanza en la búsqueda de justicia plena para su nieta.
La detención de Córdoba y Ascarruz se sustenta en un conjunto de pruebas contundentes. Una pericia acústica, realizada en el domicilio, demostró que desde su departamento en la planta alta era perfectamente audible lo que ocurría en la habitación donde Agostina fue asesinada. A esto se suman los registros de cámaras de seguridad que los ubican ingresando a la vivienda minutos después de la víctima y permaneciendo allí durante las horas críticas del crimen, tal como lo corroboró la autopsia que estableció la hora del deceso de la adolescente.
La investigación continúa profundizándose. Claudio Barrelier permanece como el principal acusado por homicidio triplemente calificado. Otros imputados, como Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, enfrentan cargos por encubrimiento agravado. La abogada de Gabriel Vega, padre de Agostina, Fernanda Alaniz, ha solicitado nuevas detenciones, incluyendo a familiares de Barrelier, argumentando que habrían colaborado en la limpieza de la escena del crimen. Rastros de sangre detectados con Luminol en el baño, a pesar de una aparente limpieza, refuerzan esta hipótesis y la insistencia de la querella en que todos los presentes tenían conocimiento de lo sucedido.
En este difícil contexto, la madre de Agostina, Melisa, atraviesa un delicado estado de salud mental, recibiendo acompañamiento profesional y medicación, sin conocer aún todos los detalles más crudos del caso. Por su parte, los abuelos desmintieron categóricamente rumores sobre supuestos pagos o “guiones” para silenciar a la familia, reafirmando que su único y firme objetivo es la verdad y la justicia completa para Agostina.
Fuente original: Infobae
