Alejandro Maci, director del documental El último viaje a China, aborda la figura de China Zorrilla desde una perspectiva no convencional, centrada en la memoria afectiva de Solita (Soledad Silveyra) y Carlos Perciavalle, quienes vivieron junto a la actriz en su chacra de Laguna del Sauce, Uruguay. El proyecto surgió de una coproducción con Uruguay, inspirado en el trabajo previo de Maci sobre María Luisa Bemberg.
El documental evita el formato de biopic tradicional, optando por reconstruir la historia de China a través de la familia artística que ella formó. Maci destaca la importancia de la chacra como un espacio simbólico, donde se mezclaron proyectos, libertad y aventuras, y donde hoy persiste la huella de su presencia.
La película también aborda aspectos poco explorados de la vida de China, como su exilio durante las dictaduras del Río de la Plata y su valentía como mujer independiente en una época adversa. Maci resalta cómo su contexto familiar, a diferencia de otros artistas de su generación, le permitió desarrollarse sin obstáculos.
El enfoque narrativo se basa en la interacción entre Maci, Solita y Perciavalle, generando una historia que combina lo íntimo, lo lúdico y lo melancólico. El director se inspiró en el estilo de Todd Haynes, usando un patchwork de material para recrear una memoria fragmentaria.
El documental no solo revive la vida de China Zorrilla, sino que también cuestiona cómo las historias de figuras culturales son recordadas y reescritas en el presente. Su enfoque subraya la importancia de preservar testimonios que, de otro modo, podrían desaparecer en un contexto de destrucción de archivos.

