Los Valles Calchaquíes, una región emblemática entre Salta y Catamarca, están experimentando un período de actividad sísmica inusual que ha captado la atención de investigadores de diversas instituciones. En menos de dos meses, se registraron cerca de 200 movimientos telúricos en el área de influencia del volcán Galán, una cifra que representa casi un tercio del total contabilizado durante los últimos ocho años en esa misma zona.
Estos temblores se distribuyen en distintos puntos de los Valles Calchaquíes, incluyendo localidades como Tacuil, Pucará, Colomé, Molinos y áreas al oeste de Cafayate. El principal desafío para los especialistas es determinar el mecanismo que explica esta concentración de sismos y si existe alguna conexión con el complejo sistema geológico que yace bajo la Puna argentina.
Los científicos manejan varias hipótesis. Una de ellas sugiere que la actividad se debe a la tectónica propia de una región sometida a grandes tensiones por la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana. Otra posibilidad contempla procesos vinculados directamente con el sistema volcánico del Galán. También se evalúa la opción de que ambos mecanismos estén interrelacionados, en lo que se conoce como procesos volcanotectónicos, donde la deformación tectónica interactúa con la dinámica de un sistema magmático.
Para dilucidar qué está ocurriendo con exactitud, es fundamental obtener datos más precisos sobre la profundidad, ubicación, distribución y características de cada sismo. La cercanía con el volcán Galán, una enorme caldera ubicada en Antofagasta de la Sierra, Catamarca, despierta un particular interés científico debido a sus manifestaciones hidrotermales activas y estudios previos que identificaron estructuras relacionadas con un sistema magmático profundo.
Sin embargo, los especialistas aclaran que la coincidencia no es suficiente para afirmar que el origen de estos nuevos sismos sea puramente magmático. La región también está atravesada por fallas capaces de generar terremotos independientemente de la actividad volcánica. La profundidad de los movimientos es un factor crucial: los sismos profundos pueden relacionarse con la subducción de la placa de Nazca, mientras que los más superficiales suelen asociarse con fallas locales, lo que tiene implicaciones directas en el riesgo sísmico.
La actividad sísmica en los Valles Calchaquíes genera un seguimiento especial en todo el Noroeste Argentino (NOA), incluyendo Tucumán, debido a la cercanía geográfica. Recientemente, un sismo de magnitud 4,7 en Salta fue percibido en San Miguel de Tucumán, Salta y Jujuy. Aunque la percepción de un movimiento no implica un riesgo extraordinario, el monitoreo es vital.
Ante esta situación, se analiza la posibilidad de instalar una red temporal de estaciones sísmicas alrededor de la caldera del Galán. Esta iniciativa, que involucraría al INPRES, CONICET y universidades, permitiría obtener registros más detallados para establecer el origen y la evolución de estos movimientos. Los científicos enfatizan que, si bien el incremento es un llamado a la investigación, aún no hay evidencia para vincularlo directamente con una erupción volcánica inminente.
Fuente original: La Gaceta




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