El próximo Mundial de Fútbol de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, traerá consigo una importante novedad reglamentaria que ya genera debate: la FIFA ha dispuesto pausas de hidratación obligatorias en los 104 partidos. Esta medida busca mitigar los riesgos asociados a la deshidratación y los golpes de calor, especialmente durante el verano norteamericano. Sin embargo, su implementación también abrió una discusión sobre el impacto en el ritmo del juego y en la preparación de los futbolistas.
La estructura de estas interrupciones será uniforme en todos los encuentros: el árbitro detendrá el partido cerca del minuto 22 de cada tiempo, una vez en la primera mitad y otra en la segunda. Cada pausa tendrá una duración de tres minutos, dividiendo así el desarrollo del juego en cuatro segmentos. Durante estos lapsos, los deportistas podrán rehidratarse, refrescarse y recibir indicaciones técnicas de sus entrenadores. Según la FIFA, la decisión se fundamenta en experiencias previas, como el reciente Mundial de Clubes en Estados Unidos, con el objetivo de asegurar las mejores condiciones para los jugadores.
A pesar de los innegables beneficios para la salud de los atletas, la medida ha recibido críticas, principalmente por parte de los hinchas y televidentes. Uno de los puntos más cuestionados es el aprovechamiento de estas pausas para la inserción de cortes publicitarios, lo que genera la percepción de un partido excesivamente fragmentado. Además, se ha observado que los cuerpos técnicos utilizan estos momentos más para impartir instrucciones tácticas que para permitir un descanso real a los futbolistas.
Ante esta controversia, Ahora Noticias consultó a especialistas en medicina deportiva. El doctor Néstor Lentini, médico del Comité Olímpico Argentino, explicó que estas pausas son «necesarias para controlar el estado de hidratación y evitar trastornos por el calor, como agotamiento o calambres, en ambientes de elevada temperatura y humedad». Asimismo, el deportólogo Norberto Debbag señaló que, aunque las interrupciones «cortan la continuidad del juego», son útiles para que los deportistas recuperen líquidos, bajen la temperatura corporal y mejoren su rendimiento, incluso permitiendo ajustar estrategias. Ambos expertos coincidieron en que no hay riesgos para la salud de los jugadores al detenerse abruptamente.
No obstante, la aplicación uniforme de la medida en todos los partidos, sin considerar las condiciones climáticas específicas de cada encuentro, también ha sido objeto de objeciones. Algunos sectores argumentan que la rigidez del formato puede interrumpir el flujo del juego y alterar estrategias basadas en el ritmo competitivo, sin que siempre esté justificada por la temperatura real. Lentini, por su parte, enfatizó la importancia de la aclimatación al calor, recomendando entrenamientos específicos y una hidratación constante para los jugadores.
Fuente original: Infobae

