La televisión argentina se prepara para el fin de una era. La exitosa dupla que conformaron Adrián Pallares y Rodrigo Lussich durante siete años en América TV llegará a su cierre en diciembre. Aunque la noticia de su separación laboral generó revuelo, ambos conductores aclararon que su amistad de dos décadas permanece intacta, siendo esta una ruptura estrictamente profesional.
Pallares explicó que la decisión ya estaba tomada y muy charlada entre ellos mucho antes de que se hiciera pública, y que la última palabra la tuvo el canal. Ante la repercusión, el periodista pidió no dramatizar la situación, comparándola con un equipo de fútbol más que con un clásico. Fue en ese contexto que decidió compartir uno de los cientos de mensajes que recibió, un texto que lo conmovió profundamente y que, por respeto a la privacidad del remitente, leyó sin revelar el nombre.
La carta, dirigida cariñosamente a “Adri”, expresaba el agradecimiento de un televidente por la alegría y la compañía que el programa le brindaba cada tarde. Sin embargo, el mensaje tomó un giro inesperado y desgarrador al revelar que su pareja había sido diagnosticada con cáncer de esófago seis meses atrás. “Cuando le diagnosticaron cáncer de esófago a mi compañero de vida, nos explotó una bomba peor que la del programa”, leyó Pallares con la voz cada vez más quebrada.
La emoción alcanzó su punto máximo cuando el televidente compartió la mejor de las noticias: “Fueron mi alegría hasta ayer, que el médico nos confirmó que el tumor no está más. Está todo controlado”. Ante la lectura, Pallares no pudo contener las lágrimas y se quebró en vivo, recibiendo el aplauso de todo el estudio. Su reflexión posterior subrayó el verdadero valor de su trabajo: “Saber que hemos estado acompañando todo este tiempo a gente que pasa muchos momentos difíciles. Esto es lo que vale: hacer televisión y entretener y divertirlos y acompañarlos todos los días”.
Por su parte, Rodrigo Lussich amplió la perspectiva sobre el rol del programa. Destacó que su misión siempre fue entretener y que el ciclo tenía la flexibilidad para alternar entre la rigurosidad periodística y momentos de humor, respondiendo a la necesidad del público de reír. Concluyó que, más allá de los cambios, la risa siempre fue y seguirá siendo el gran agradecimiento de sus televidentes.
Fuente original: Infobae




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